queridas por Dios forman una sola cosa con la Voluntad Divina, y así se forma el sol, la leña que
mantiene este sol es la acción humana y todo el propio ser unido a la acción y al Ser Divino, así
que el alma se hace leña ella misma, suministrada por la Voluntad Divina, y esta leña no puede
faltar, por eso este sol no tiene necesidad de alimento, ni crece ni decrece, es siempre igual a
Sí mismo, es purísima su luz, porque toma parte en todo, y el Ser Divino y la leña divina nunca
se acaban y no están sujetas a humo. No explico más porque creo que el resto se comprende
por sí solo, o sea lo referente al amor.
+ + + +
11-47
Febrero 19, 1913
La Voluntad de Dios es opio que adormece lo humano en el alma.
(1) Continuando mi habitual estado, y habiendo hecho la Santa Comunión, mi siempre amable
Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, mi Voluntad es como el opio al cuerpo. Los pobres pacientes debiendo sufrir
una operación, la amputación de una pierna, de un brazo, los adormecen con el opio, con esto
no sienten la agudeza del dolor, y después, ya despiertos, se encuentran con los efectos de la
operación hecha; y si no han sufrido tanto, la virtud ha sido solamente del opio. Tal es mi
Voluntad, es opio del alma que adormece la inteligencia, el amor propio, la propia estima, todo
lo que es humano, y no deja penetrar hasta el fondo un disgusto, la calumnia, el sufrimiento, un
estado de penas internas del alma, porque el opio de mi Voluntad la tiene como adormecida,
pero con todo y esto se encuentran los mismos efectos y los mismos méritos, es más, ¡oh!
cuánto los supera, como si hubiese sentido muy bien aquel sufrimiento, pero con esta diferencia:
Que el opio para el cuerpo se compra y no se puede usar frecuentemente, ni todos los días, y si
se quisiera abusar quedaría la persona entontecida, especialmente si es de constitución débil;
en cambio el opio de mi Voluntad lo doy gratis y se puede tomar en todos los momentos, y por
cuanto más frecuentemente lo tome, tanta más luz de razón adquiere, y si es débil adquiere la
fortaleza divina”.
(3) Después de esto me parecía ver a varias personas a mi alrededor y le he dicho a Jesús:
¿Quiénes son?”
(4) Y Jesús: “Son las que te confié desde hace algún tiempo, te las recomiendo, vigila sobre
ellas, por esto quiero formar este nudo de unión entre tú y ellas, para tenerlas siempre en torno
a Mí”.
(5) Y me ha señalado a una en modo especial. Y yo: “¡Ah!, Jesús, ¿has olvidado mi miseria y
nulidad, y la necesidad extrema que tengo? ¿Qué haré?”
(6) Y Jesús: “Hija mía, tú no harás nada, como nada has hecho jamás. Yo hablaré y haré en
ti, y hablaré por medio de tu boca, basta con que me dejes hacerlo tú y que haya buena
disposición en ellas, y Yo me prestaré a todo, y aunque te tenga adormecida en mi Voluntad,
cuando sea necesario te despertaré y te haré hablarles a ellas, y Yo me deleitaré más en ti
oyéndote hablar, ya sea en la vigilia o en el sueño de mi Voluntad”.
+ + + +