11-44
Diciembre 20, 1912
Por cuanta más sustancia de Divina Voluntad contiene el alma, tanto más amor produce.
(1) Estos días pasados parecía que mi siempre amable Jesús tenía ganas de hablar de su
Santo Querer, venía, decía dos palabras y huía. Recuerdo que en una ocasión me dijo:
(2) “Hija mía, con quien hace mi Voluntad me siento como en deber de darle mis virtudes, mi
belleza, mi fortaleza, en una palabra, todo lo que Yo soy, y si no se lo diera me lo negaría a Mí
mismo”.
(3) En otra ocasión, leyendo acerca de lo terrible del juicio, y quedando muy entristecida, mi
dulce Jesús me dijo:
(4) “Hija mía, ¿por qué quieres entristecerme?”
(5) Y yo: “No intento entristecerte a Ti, sino a mí”.
(6) Y Él: “¡Ah!, no lo quieres comprender, que los disgustos, las tristezas y cualquier cosa que
pudiera sufrir quien hace mi Voluntad, recaen sobre Mí y las siento como propias, y puedo decir
a quien hace mi Voluntad: “Las leyes no son para ti, para ti no hay juicios”. Y si quisiera juzgarla
sería como uno que quisiera ir contra sí mismo, es más, quien hace mi Voluntad, en vez de ser
juzgada entra en el derecho de juzgar a los demás”.
(7) Después ha agregado: “La buena voluntad del alma en hacer el bien es una potencia sobre
mi corazón, y esta potencia me maneja tanto, que me obliga a darle lo que quiere”.
(8) Después estaba pensando en qué le gustará más al bendito Jesús, “el amor o su Voluntad”.
(9) Y Jesús: “Hija mía, sobre todo debe tener la primacía mi Querer. Mira un poco tú misma,
tienes un cuerpo, un alma, estás compuesta de inteligencia, de carne, de huesos, de nervios,
pero no eres de frío mármol, contienes también un calor, así que el alma, la inteligencia, el
cuerpo, la carne, los huesos, los nervios, deben ser mi Voluntad, y el calor que contiene, el amor.
Mira la llama, el fuego; la llama, el fuego, debe ser mi Voluntad, y el calor que produce la llama
y el fuego, el amor. Así que en todas las cosas la sustancia debe ser mi Voluntad, los efectos el
amor; el uno y la otra están tan conectados juntos, que no puede estar el uno sin la otra, así que
cuanta más sustancia de mi Voluntad el alma contiene, más amor produce”.
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11-45
Enero 22, 1913
Las tres Pasiones de Jesús.
(1) Estaba pensando en la Pasión de mi siempre amable Jesús, especialmente en lo que
sufrió en el huerto, entonces me he encontrado toda sumergida en Jesús y Él me ha dicho:
(2) “Hija mía, mi primera Pasión fue el amor, porque el hombre al pecar, el primer paso que
da en el mal es la falta de amor, por lo tanto, faltando el amor se precipita en la culpa; por eso,
el Amor para rehacerse en Mí de esta falta de amor de las criaturas, me hizo sufrir más que
todos, casi me trituró más que bajo una prensa, me dio tantas muertes por cuantas criaturas
reciben la vida.
(3) El segundo paso que sucede en la culpa es defraudar la gloria de Dios, y el Padre para
rehacerse de la gloria quitada por las criaturas me hizo sufrir la Pasión del pecado, esto es, que
cada culpa me daba una pasión especial; si la pasión fue una, el pecado en cambio me dio
tantas pasiones por cuantas culpas se cometerán hasta el fin del mundo; y así se rehizo la gloria
del Padre.
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