bienes posibles e imaginables. Si algún pensamiento me pudiera ocupar es el pensamiento del
género humano, que habiéndolo sacado de Mí quiero que regrese a Mí, y en tales condiciones
pongo a las almas que quieren hacer verdaderamente mi Voluntad, son una sola cosa Conmigo,
las vuelvo dueñas de mis bienes, porque en mi Voluntad no hay esclavitud, lo que es mío es de
ellas, y lo que quiero Yo lo quieren ellas. Entonces, si uno siente necesidad de alguna cosa,
significa que no está en verdad en mi Voluntad, o bien que se da sus escapadas, como estás
haciendo tú ahora, ni más ni menos. ¿No te parece extraño que quien ha formado una sola cosa,
un solo querer Conmigo, me pida piedad, perdón, mi sangre, mis penas, mientras que la he
constituido dueña junto Conmigo? Yo no sé que piedad, que perdón darle, pues le he dado todo,
a lo más debería tener piedad, perdonarme a Mí mismo de alguna falla, lo que no puede ser
jamás. Por tanto te recomiendo que no salgas de mi Voluntad, y que continúes no pensando en
ti misma sino en los demás, como has hecho hasta ahora, de otra manera vendrías a
empobrecer y a sentir necesidad de todo”.
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11-41
Noviembre 2, 1912
Debemos reconocernos solamente en Dios.
(1) Continuando mi aflicción decía entre mí: “No me reconozco más, dulce vida mía, ¿dónde
estás? ¿Qué cosa debería hacer para reencontrarte? Faltando Tú, amor mío, no encuentro la
belleza que me embellece, la fortaleza que me fortifica, la vida que me vivifica, me falta todo,
todo es muerte para mí, y la misma vida sin Ti es más desgarradora que cualquier muerte, ¡ah,
es siempre morir! Ven Jesús, no puedo más. ¡Oh luz suprema, ven, no me hagas esperar más!
Me haces sentir los toques de tus manos, y mientras hago por asirte me huyes; me haces ver tu
sombra, y mientras hago por mirar dentro de la sombra la majestad, la belleza de mi Sol Jesús,
pierdo sombra y Sol. ¡Ah, piedad, mi corazón está atormentado, está desgarrado en pedazos,
no puedo vivir más! ¡Ah, si pudiera morir al menos!” Mientras esto decía, en cuanto ha venido
mi siempre amable Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, estoy aquí dentro de ti, si quieres reconocerte ven en Mí, y dentro de Mí ven a
reconocerte; si vienes en Mí a reconocerte te pondrás en el orden, porque en Mí encontrarás tu
imagen hecha por Mí y semejante a Mí, encontrarás todo lo que se necesita para conservar y
embellecer esta imagen, y viniendo a reconocerte en Mí, reconocerás también al prójimo en Mí,
y viendo cómo te amo a ti y cómo amo al prójimo, te elevarás al grado del verdadero amor divino,
y todo, dentro y fuera de ti, las cosas tomarán el verdadero orden, que es el orden divino. En
cambio si te quieres reconocer dentro de ti, en primer lugar no te reconocerás en verdad, pues
te faltará la luz divina; en segundo lugar, todas las cosas las encontrarás en desorden y reñirán
entre ellas; la miseria, la debilidad, las tinieblas, las pasiones y todo lo demás, será el desorden
que encontrarás dentro y fuera de ti, que no sólo te harán la guerra a ti, sino también entre ellas
para ver cuál te hace más mal, e imagínate tú misma en que orden te pondrán al prójimo. Y no
sólo quiero que debas reconocerte en Mí, sino que si quieres recordarte de ti debes venir a
hacerlo en Mí, de otra manera si quieres recordarte de ti sin Mí, harás más mal que bien”.
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