así que si te he crucificado, la crucifixión existe y existe por cuantas veces te he crucificado. Yo
muchas veces me deleito en obrar en las almas y poner todo en depósito en ellas, y después
renuevo mi obrar sin quitar lo que he hecho antes. Entonces, ¿cómo puedes decir que nada te
sirve y que todo ha terminado? ¡Ah, hija mía, los tiempos son tan tristes que mi Justicia llega a
rechazar las almas que toman los castigos sobre ellas y les impiden caer sobre el mundo! Éstas
son mis más queridas víctimas de mi corazón, y el mundo me empuja a tenerlas casi inactivas,
pero no es inactividad la suya, porque estando en mi Voluntad, mientras parece que no hacen
nada hacen todo, más bien abrazan lo inmenso, lo eterno, sólo que el mundo por su maldad no
goza todos los efectos”.
+ + + +
11-39
Octubre 18, 1912
Jesús y Luisa lloran juntos.
(1) Esta mañana, en cuanto ha venido mi siempre amable Jesús, todo afligido y lloroso, yo he
llorado junto con Él, y después me ha dicho:
(2) “Hija mía, ¿qué es lo que nos hace llorar y nos oprime tanto? La causa del mundo, ¿no es
verdad?”
(3) Y yo: “Sí”.
(4) Y Él: “Es por una causa tan santa y tan desinteresada que nosotros lloramos, no obstante,
¿quién es el que lo toma en cuenta? Más bien se burlan de la aflicción que sentimos por causa
de ellos. ¡Ay, las cosas aún están al principio! Limpiaré la faz de la tierra con la sangre de ellos
mismos”.
(5) Y yo veía esparcirse tanta sangre humana que he dicho: “¡Ah! Jesús, ¿qué haces? Jesús,
¿qué haces?”
+ + + +
11-40
Noviembre 1, 1912
Quien piensa en sí mismo empobrece, y siente necesidad de todo.
(1) Estando muy afligida por la privación de mi adorable Jesús, estaba rezando y reparando
por todos, y en mi extrema amargura he dirigido el pensamiento hacia mí y he dicho: “Piedad de
mí, Jesús perdona a esta alma, tu sangre, tus penas ¿no son también mías? ¿Valen acaso
menos para mí?” Y mientras esto decía, mi amable Jesús desde dentro de mi interior me ha
dicho:
(2) “¡Ah!, hija mía, ¿qué haces pensando en ti? Tú así desciendes y de dueña te reduces a la
mísera condición de pedir, pobre hija, con pensar en ti misma te empobreces, pues estando en
mi Voluntad tú eres dueña y por ti misma puedes tomar lo que quieras; si hay algo que hacer en
mi Voluntad es rezar, reparar por los demás”.
(3) Y yo: “Dulcísimo Jesús, Tú amas tanto que quien está en tu Voluntad no piense en sí
mismo, y Tú ¿piensas en ti mismo?” (Que pregunta tan disparatada)
(4) Y Jesús: “No, no pienso en Mí mismo, piensa en sí mismo quien tiene necesidad de alguna
cosa, Yo no tengo necesidad de nada, Yo soy la misma santidad, la misma felicidad, la misma
inmensidad, altura, profundidad, nada, nada me falta, mi Ser contiene en Sí mismo todos los
591 sig