(7) Y yo: “Jamás ¡oh! Jesús, más bien temo que yo me haya hecho mala y por eso me sienta
en este estado”.
(8) Y Jesús: “Escucha hija mía, ¿acaso ha entrado en ti algún pensamiento, afecto, deseo,
que no sea para Mí? Si algo de esto hubiera entrado deberías temer, pero si nada de esto hay,
es señal de que tu corazón lo tengo en Mí y lo hago dormir. Vendrá, vendrá el tiempo en que lo
haré despertar, y entonces verás que tomarás la actividad de antes, y como has estado en
reposo la actividad será mayor”.
(9) Después ha agregado: “Yo hago de todos los modos, hago las adormecidas de amor, las
ignorantes de amor, las locas de amor, las doctas de amor, ¿pero de todo esto sabes cuál es la
cosa que más me importa? Que todo sea amor, todo lo demás que no es amor ni siquiera es
digno de una mirada”.
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11-28
Agosto 12, 1912
El Amor de Dios simbolizado por el sol.
(1) Esta mañana, en cuanto ha venido mi siempre amable Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, mi Amor está simbolizado por el sol: El sol surge majestuoso, pero mientras
parece que surge, él está siempre fijo y no surge nunca, con su luz invade toda la tierra, con su
calor fecunda todas las plantas, no hay ojo que de él no goce, se podría decir que casi no hay
bien que sobre la tierra se encuentre que no venga de su benéfico influjo, ¿cuántas cosas no
tendrían vida sin él? No obstante hace todo sin estrépito, sin decir ni siquiera una palabra, sin
pretender nada, no da fastidio a ninguno, es más, no ocupa espacio alguno de la misma tierra
que invade con su luz; el hombre puede hacer lo que quiera con ella, es más, mientras gozan
del bien del sol no le ponen ninguna atención y lo tienen inobservado en medio de ellos. Así es
mi Amor simbolizado por el sol: Como sol majestuoso surge en medio a todos, no hay mente
que no esté iluminada con mi luz, no hay corazón que no sienta mi calor, no hay alma que no
esté abrazada por mi Amor. Más que sol me estoy en medio a todos, pero, ¡ay!, cuán pocos me
ponen atención, estoy casi inobservado en medio de ellos, no soy correspondido y continúo
dando luz, calor, amor; pero si algún alma me pone atención, entonces Yo me vuelvo loco, pero
sin estrépitos, porque mi Amor, siendo sólido, fijo, veraz, no está sujeto a debilidades. Así
quisiera tu amor hacia Mí, y si así fuera vendrías a ser también sol para Mí y para todos, porque
el verdadero amor tiene todas las cualidades del sol, en cambio el amor no sólido, no fijo, no
veraz, es símbolo del fuego de acá abajo, sujeto a variedad, su luz no es capaz de iluminar a
todos, y es una luz muy débil, mezclada con humo, su calor es limitado, y si no se alimenta con
la leña se apaga y se vuelve cenizas, y si la leña es verde hace estrépito y humo. Así son las
almas que no son todas para Mí, ni mis verdaderas amantes, si hacen un poco de bien es más
el estrépito que hacen y más el humo que sale de sus acciones que la luz, y si no son
alimentadas con algún afán humano, aun bajo aspecto de santidad, de conciencia, se apagan y
se vuelven frías, más que cenizas, su característica es la inconstancia: Ahora fuego, ahora
cenizas”.
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