(2) “Hija mía, siento tu aliento y recibo consuelo, y no sólo cuando me estoy junto a ti tu aliento
me da consuelo, sino también cuando los demás hablan de ti y de las cosas dichas por Mí para
bien suyo, siento por medio de ellos tu aliento y me complazco, y mi consuelo se duplica y digo:
“También por medio de los demás mi hija me envía su consuelo, porque si no hubiera estado
atenta en escucharme, jamás habría podido hacer el bien a los demás, por eso es siempre ella
que me da este consuelo”. Por eso te quiero más y me siento inclinado a venir a conversar
contigo”.
(3) Después ha agregado: “El verdadero amor debe ser solo; en cambio cuando está apoyado
en algún otro, aunque sea santo, aunque sea persona espiritual, me da nausea y en lugar de
contento me da amargura y fastidio, porque el amor sólo cuando es solo me da completo dominio
y puedo hacer lo que quiero del alma; además el ser solo es de la naturaleza del verdadero
amor. En cambio cuando no es solo, una cosa se puede hacer, pero otra no; es un dominio
restringido que no me da plena libertad, y por lo tanto el amor se encuentra a disgusto y
restringido”.
+ + + +
11-27
Julio 23, 1912
El corazón debe estar vacío de todo.
(1) Encontrándome con mi siempre amable Jesús, me lamentaba con Él de que además de
sus privaciones sentía mi pobre corazón insensible, frío, indiferente a todo y como si no tuviera
ya vida. ¡Que estado tan lamentable es el mío! No obstante yo misma no sé llorar mi desventura,
y ya que yo misma no sé tener compasión de mí misma, ten Tú compasión de este corazón, que
has amado tanto y que tanto te prometía recibir.
(2) Y Jesús: “Hija mía, no te aflijas por cosas que no merecen ninguna aflicción, y Yo en vez
de tener compasión de estos lamentos y de tu corazón, me complazco en ellos y te digo: Alégrate
conmigo porque he hecho perfecta adquisición de tu corazón, y no sintiendo más nada de tus
mismos contentos y de la vida de tu corazón, vengo Yo mismo a gozar de tu contento y de tu
misma vida. Entonces, debes saber que cuando no sientes nada de tu corazón, Yo pongo tu
corazón en mi corazón y lo tengo reposando en dulce sueño y me lo voy gozando; si después
lo sientes, entonces el gozo es entre los dos juntos. Si tú me dejas hacer, Yo, después de haberte
dado reposo en mi corazón y haber gozado de ti, vendré a reposar en ti y te haré gozar de los
contentos de mi corazón. ¡Ah! hija mía, este estado es necesario para ti, para Mí, y para el
mundo.
(3) Para ti: Si tú estuvieras despierta habrías sufrido mucho al ver los castigos que estoy
mandando y los otros que mandaré, por eso es necesario adormecerte para no hacerte sufrir
tanto.
(4) Es necesario para Mí: Cuánto habría sufrido si no te contentara, si no hubiera
condescendido a lo que tú quieres, y tú no me hubieras permitido que Yo mandase los castigos,
entonces era necesario adormecerte. En ciertos tiempos tristes y de necesidad de castigos, es
necesario elegir el camino intermedio para hacernos menos infelices.
(5) Es necesario para el mundo: Si Yo quisiera desahogarme contigo y hacerte sufrir como lo
hacía anteriormente, y por eso contentarte no dando al mundo los castigos, la fe, la religión, la
salvación, habrían casi desaparecido del mundo, especialmente como se encuentran dispuestos
los ánimos en estos tiempos.
(6) ¡Ah! hija mía, déjame hacer a Mí, cuando te deba tener despierta y cuando adormecida;
¿no me has dicho que haga de ti lo que Yo quiera? ¿Quieres acaso retirar tu palabra?”
583 sig