11-16
Abril 20, 1912
La naturaleza tiende a la felicidad.
(1) Continuando mi habitual estado, en cuanto ha venido el bendito Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, la naturaleza es llevada por una fuerza irresistible hacia la felicidad, y esto con
razón, pues ha sido hecha para ser feliz, y de una felicidad divina y eterna, pero con gran daño
suyo se va apegando, quién a un gusto, quién a dos, quién a tres y quién a cuatro, y el resto de
la naturaleza queda, o vacía y sin gusto, o bien amargada, fastidiada y nauseada, porque los
gustos humanos y aún los gustos santos están mezclados con un poco de humano, no tienen la
fuerza de absorber toda la naturaleza y de arrollarla toda en el gusto, mucho más que Yo voy
amargando estos gustos para poder darle todos mis gustos, porque siendo ellos innumerables
tienen fuerza para absorber toda la naturaleza en el gusto. ¿Se puede dar amor más grande,
que para dar lo más les quito lo poco, y para dar el todo les quito la nada? Sin embargo este mi
obrar es tomado a mal por las criaturas”.
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11-17
Abril 23, 1912
Cómo en todas las cosas Jesús nos demuestra su Amor.
La verdadera santidad está en hacer la Divina Voluntad,
y en reordenar todas las cosas en Jesús.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, brevemente el bendito Jesús ha venido y me ha
dicho:
(2) “Hija mía, algunas veces permito la culpa en alguna alma que me ama para estrecharla
más fuertemente a Mí y para obligarla a hacer cosas mayores para mi gloria, porque por cuanto
más le doy, permitiendo18 la misma culpa para enternecerme más de sus miserias y para amarla
mayormente colmándola de mis carismas, tanto más la obligo a hacer cosas grandes por Mí;
estos son los excesos de mi Amor. Hija mía, mi Amor por la criatura es grande, mira cómo la luz
del sol invade la tierra, si tú pudieras deshacer esa luz en tantos átomos, en aquellos átomos de
luz oirías mi voz melodiosa, que te repetirían uno tras otro: “Te amo, te amo, te amo”. De modo
que no te darían tiempo para numerarlos, quedarías ahogada en el amor. Y en realidad te amo:
te amo en la luz que llena tus ojos, te amo en el aire que respiras, te amo en el murmullo del
viento que llega a tus oídos, te amo en el calor y en el frío que siente tu cuerpo, te amo en la
sangre que corre en tus venas, te amo en el latido de tu corazón te dice mi latido, te amo te
repito en cada pensamiento de tu mente, te amo en cada movimiento de tus manos, te amo en
cada paso de tus pies, te amo en cada palabra, porque nada sucede dentro y fuera de ti si no
18 En los manuscritos de Luisa se encuentran múltiples correcciones y añadiduras de Annibale di Francia, para muestra están el
volumen 01, cuya traducción consta de más de 120 páginas en el corregido por Annibale, y sólo 77 en la traducción del
manuscrito. El otro es el volumen 17, donde se omitieron páginas y en ocasiones capítulos enteros. En la presente traducción
hemos tenido un cuidado extremo para poner solamente lo que Luisa escribió, y tal como lo escribió, con una sola excepción,
que es ésta: La palabra que estaba originalmente donde Annibale puso “permitiendo”, fue tachada de tal modo que resulta
imposible saber qué decía originalmente, y por eso hemos dejado la que agregó el beato Annibale di Francia. Dios quiera y con
el tiempo se pueda descifrar dicha palabra.
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