concurre un acto mío de amor hacia ti, así que un te amo mío no espera al otro; y de tus te amo,
¿cuántos son para Mí?”
(3) Yo he quedado confundida, me sentía ensordecida dentro y fuera de mí por el te amo, a
plenos coros de mi dulce Jesús; y mis te amo eran tan escasos, tan limitados que he dicho: “Oh,
mi amante Jesús, ¿quién podrá jamás igualarte?” Pero a pesar de todo lo que he dicho, parece
que no he dicho nada de lo que Jesús me hacía comprender.
(4) Después ha agregado: “La verdadera santidad está en el hacer mi Voluntad y en reordenar
todas las cosas en Mí; así como Yo tengo todo ordenado para la criatura, así la criatura debería
ordenar todas las cosas para Mí y en Mí, mi Voluntad hace estar en orden todas las cosas”.
+ + + +
11-18
Mayo 9, 1912
Como nos podemos consumir en el amor.
(1) Esta mañana encontrándome en mi habitual estado, estaba pensando cómo nos podemos
consumar en el amor, y el bendito Jesús al venir me ha dicho:
(2) “Hija mía, si la voluntad no quiere otra cosa que a Mí solo, si la inteligencia no se ocupa
de otra cosa que de conocerme a Mí, si la memoria no se recuerda de otra cosa sino sólo de Mí,
he aquí consumadas las tres potencias del alma en el amor. Así también de los sentidos: Si
habla sólo de Mí, si escucha sólo lo que se refiere a Mí, si se gustan sólo las cosas mías, si se
obra y se camina sólo por Mí, si el corazón me ama sólo a Mí, si los deseos me desean sólo a
Mí, he aquí la consumación del amor formada en los sentidos. Hija mía, el amor tiene un dulce
encanto y hace al alma ciega a todo lo que no es amor, y la vuelve toda ojo a todo lo que es
amor, así que para quien ama, cualquier cosa que la voluntad encuentra, si es amor, se vuelve
toda ojo, si no, se vuelve ciega, tonta y no comprende nada; así la lengua, si debe hablar de
amor se siente correr en su palabra tantos ojos de luz y se hace elocuente, si no, se vuelve
balbuceante y termina por enmudecer; y así de todo el resto”.
+ + + +
11-19
Mayo 22, 1912
El verdadero amor no está sujeto a descontentos.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, brevemente ha venido el bendito Jesús, y sintiendo
en mí un cierto descontento me ha dicho:
(2) “Hija mía, el verdadero amor no está sujeto a descontentos, más bien, de los mismos
descontentos toma ocasión para cambiarlos en los más bellos contentos por virtud del amor,
mucho más, que siendo Yo el contento de los contentos, no puedo tolerar algún descontento en
el alma que me ama, pues sintiendo Yo su descontento como si fuera más mío que suyo, estoy
obligado a darle la cosa que la vuelve contenta para tenerla toda uniforme a Mí, de otra manera
habría algunas fibras, latidos, pensamientos discordantes, desemejantes, que harían que se
perdiera lo más bello de nuestra armonía, y Yo no puedo tolerar todo esto en quien
verdaderamente me ama. Además, el verdadero amor por amor obra y por amor no obra, por
amor pide y por amor cede, así que el verdadero amor hace terminar todo en el amor, por amor
muere y por amor resurge”.
579 sig