lo más puede haber diversidad de amores, pero siempre por amor se mueve, puede haber amor
divino, amor de sí misma, amor de criaturas, amor perverso, pero siempre amor, no pude hacer
de otra manera porque su vida es amor, creada por el Amor Eterno, por lo tanto, llevada por una
fuerza irresistible al amor, así que la criatura, aún en el mal, en el pecado, en el fondo debe tener
un amor que la empuja a hacer ese mal. ¡Ah, hija mía! ¿Cuál no será mi dolor al ver en las
criaturas la propiedad de mi Amor que he puesto en ellas, profanado, contaminado en otro uso?
Yo, para custodiar este amor salido de Mí y dado a las criaturas, me estoy en torno a ellas como
un pobre mendigo, y conforme la criatura se mueve, late, respira, obra, habla, camina, le voy
mendigando todo, y le pido, le suplico y le ruego que me dé todo a Mí diciéndole: “Hija, no te
pido sino lo que te he dado, es por tu bien, no me robes lo que es mío: El respiro es mío, respira
sólo para Mí; el latido, el movimiento son míos, late y muévete sólo por Mí, y así de todo lo
demás”. Pero con sumo dolor soy obligado a ver que el latido toma un camino, el respiro otro
camino, y Yo, el pobre mendigo, me quedo en ayunas, mientras que el amor de sí misma, de
las criaturas, de las mismas pasiones, quedan saciados; ¿puede haber injusticia mayor que
ésta? Hija mía, quiero desahogar contigo mi Amor y mi dolor, pues sólo quien me ama me puede
compadecer”.
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11-8
Febrero 28, 1912
Señales para conocer si se ama sólo al Señor.
(1) Esta mañana al ver a mi adorable Jesús le he dicho: “¡Oh! corazón mío, vida mía y todo
mío, ¿cómo se puede conocer si se ama sólo a Ti, o se ama otras cosas o personas?”
(2) Y Él: “Hija mía, si el alma está toda llena de Mí hasta el borde, hasta derramarse fuera,
esto es, no piensa, no busca, no habla, no ama sino a Mí solo, y todo lo demás parece que no
exista para ella, más bien todo lo demás la aburre, la fastidia y a lo más le cede la escoria y el
último lugar a lo que no es Dios, como por ejemplo un pensamiento, una palabra, un acto para
una cosa necesaria de la vida natural, esto no es otra cosa que dar la escoria a la naturaleza,
esto lo han hecho los santos, lo hice también Yo Conmigo, con los apóstoles dando algunas
disposiciones, dónde se debía pernoctar, qué comer, etc.; entonces dar esto a la naturaleza no
daña ni al amor ni a la santidad verdadera, y esto es señal de que me ama sólo a Mí. En cambio
si el alma está con mezcla de varias cosas, ahora piensa en Mí, ahora en otra cosa; ahora habla
de Mí y después habla largamente de otras cosas, y así de lo demás, es señal de que no me
ama sólo a Mí y Yo no estoy contento, en fin, si el último pensamiento, la última palabra, un
último acto es sólo para Mí, es señal de que no me ama, y si me da alguna cosa no es más que
la escoria que me da, y sin embargo esto es lo que hace la mayoría de las criaturas. ¡Ah hija
mía! Los que me aman están unidos Conmigo como las ramas están unidas al tronco del árbol,
¿puede haber separación, olvido, alimento diferente entre las ramas y el tronco? Una es la vida,
una su finalidad, de ambos los frutos; es más, el tronco es la vida de las ramas, y las ramas son
la gloria del tronco, uno y las otras son la misma cosa. Así son Conmigo las almas que me
aman”.
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