cierta sensibilidad en amar aquel don; pero si lo conservo bajo llave, no viéndolo más la
sensibilidad cesa, pero no por esto puedo decir que el don ya no es mío, al contrario, ciertamente
es más mío porque lo tengo bajo llave, mientras al principio estaba en peligro de que me lo
robaran.
(4) Jesús ha continuado: “En mi Voluntad todas las cosas se dan la mano entre ellas, todas
se asemejan, todas están en sumo acuerdo, así que el sufrir da su lugar al gozar y dice: “He
hecho mi parte en la Voluntad de Dios, haz ahora la tuya, y sólo cuando Jesús lo quiera me
pondré de nuevo a obrar”. El fervor dice a la frialdad: “Tú serás más ardiente que yo si te
contentas con estar en la Voluntad de mi eterno Amor”. Y así la oración al trabajo, el sueño a la
vigilia, la enfermedad a la salud, todas, todas las cosas entre ellas, parece que una cede su
puesto a la otra para estar en acto, pero todas tienen su puesto distinto. Además, quien vive en
mi Voluntad no es necesario que haga el camino para ponerse en actitud de hacer lo que Yo
quiero, sino que como cable eléctrico se encuentra ya en Mí haciendo lo que Yo quiero”.
+ + + +
11-4
Febrero, 1912
Ofrecimiento de una víctima.
(1) Continuando mi habitual estado, mi adorable Jesús se hacía ver crucificado y con un alma
junto a Él, la cual se ofrecía víctima a Jesús, y Jesús le ha dicho:
(2) “Hija mía, te acepto como víctima del dolor. Todo lo que puedas sufrir lo sufrirás como si
estuvieras Conmigo en la cruz, y con tus sufrimientos me consolarás; muchas veces se te
escapa esto de consolarme con tus sufrimientos, debes saber que Yo fui víctima y hostia pacífica
y así también tú, no te quiero víctima oprimida, sino pacífica y alegre, serás como un corderito
dócil y tu balar, esto es tus oraciones, tus sufrimientos, tus obras, servirán para endulzar mis
amargas llagas”.
+ + + +
11-5
Febrero 18, 1912
Cómo quien vive de la vida de Jesús, puede decir que su vida ha terminado.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, mi siempre y todo amable Jesús ha venido y me ha
dicho:
(2) “Hija mía, todo lo que haces por Mí, aún un respiro, entra en Mí como prenda de tu amor
por Mí, y Yo en correspondencia te doy mis prendas de amor, así que el alma puede decir: “Yo
vivo de las prendas que me da mi amado Jesús”.
(3) Después ha agregado:
(4) “Hija amada mía, viviendo tú de mi Vida, se puede decir que tu vida ha terminado, que no
vives más, así que no viviendo más tú, sino Yo en ti, todo lo que te hacen, agradable o
desagradable, Yo lo recibo como hecho propiamente a Mí; y esto lo puedes comprender porque
ante eso que te hacen, agradable o desagradable, tú no sientes nada, esto significa que debe
ser otro quien siente ese gusto o ese disgusto, ¿y quién otro lo puede sentir sino Yo que vivo en
ti y que te amo tanto, tanto?”
571 sig