está conectado con mi Querer, especialmente si es voluntario, que de los involuntarios no llevaré
cuenta, porque cuando me diga que quiere ser mi víctima, lo tendré como no dicho.
(3) 2°.- A la unión con mi Querer, agrega víctima de amor: Seré celoso de todo, el verdadero
amor no es dueño de sí, sino que es propiedad de la persona amada.
(4) 3°.- Víctima de inmolación: Todo debe hacer en actitud de sacrificarse por Mí, aun en las
cosas más indiferentes.
(5) A esto se agregará la víctima de reparación: De todo debe dolerse, repararme por todo,
compadecerme por todo, y esto será el 4°.
(6) Si se comporta fiel en esto, entonces podré aceptarla víctima de sacrificio, de dolor, de
heroísmo, de consumación. Recomiéndale fidelidad, si me es fiel todo está hecho”.
(7) Y yo: “Sí, te será fiel”.
(8) Y Él: “Veremos”.
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10-52
Febrero 3, 1912
Si no se encuentra en un alma la pureza, el recto
obrar y el amor, no puede ser espejo de Jesús.
(1) Continuando mi habitual estado, mi siempre amable Jesús ha venido, y poniéndome su
santa mano bajo el mentón me ha dicho:
(2) “Hija mía, tú eres el reflejo de mi gloria”.
(3) Después ha agregado: “En el mundo me son necesarios espejos donde ir a mirarme. Una
fuente sólo puede servir como espejo para que las personas puedan mirarse, cuando la fuente
es pura, pero no ayuda el que la fuente sea pura si las aguas son turbias; es inútil a aquella
fuente el vanagloriarse de la preciosidad de las piedras en las cuales está fundamentada si las
aguas son turbias; ni el sol puede hacer perpendiculares sus rayos para hacer aquellas aguas
plateadas y comunicarles la variedad de los colores; ni las personas pueden mirarse en ellas.
Hija mía, las almas vírgenes son la similitud de la pureza de la fuente, las aguas cristalinas y
puras son el recto obrar, el sol que hace perpendiculares sus rayos soy Yo, la variedad de los
colores es el amor. Así que si no encuentro en un alma la pureza, el recto obrar y el amor, no
puede ser mi espejo, estos son mis espejos en los cuales hago reflejar mi gloria, todos los
demás, a pesar de que sean vírgenes, no sólo no me puedo mirar en ellos, sino que queriéndolo
hacer no me reconozco en ellos. Y el signo de todo esto es la paz, por esto conocerás cuán
escasos espejos tengo en el mundo, porque poquísimas son las almas pacíficas”.
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10-53
Febrero 10, 1912
Señal para saber si uno ha dejado todo por Dios
y ha llegado a obrar y amar todo divinamente.
(1) Continuando mi habitual estado, en cuanto se ha hecho ver mi siempre amable Jesús me
ha dicho:
(2) “Hija mía, para quien deja todo y obra por Mí, y ama todo divinamente, todas las cosas
están a su disposición. Y la señal para saber si se ha dejado todo por Mí y ha llegado a obrar y
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