otra cosa. Mira a aquella, señalando a una persona, con ese modo que examina todo, pone
atención a todo, se impresiona de todo, hasta de los excesos y también de las cosas santas, no
es otra cosa que un vivir fuera de Mí, y a quien vive fuera de Mí, por necesidad le viene que se
siente mucho a sí misma, cree hacerme honor, pero es todo lo contrario”.
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10-45
Diciembre 21, 1911
La Divina Voluntad es Sol, y quien vive
del Querer Divino se vuelve sol.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, por poco tiempo ha venido el bendito Jesús, y
poniéndose frente a mí me miraba toda, esas miradas me penetraban dentro y fuera y yo
quedaba toda luz, y por cuanto más me miraba tanto más resplandecía, y a través de esta luz
Él miraba a todo el mundo, y después de haberme mirado fijamente me ha dicho:
(2) “Hija mía, mi Voluntad es Sol, y quien vive de mi Querer se vuelve sol, y Yo, sólo a través
de este sol miro el mundo y vierto gracias y beneficios para provecho de todos. Si no estuviera
este Sol de mi Querer en alguna alma, la tierra se volvería extraña para Mí y rompería cualquier
comunicación entre la tierra y el Cielo, así que el alma que hace perfectamente mi Voluntad, es
como sol en el mundo, con esta diferencia, que el sol material hace bien, da luz y hace bien
material; en cambio el Sol de mi Voluntad en el alma consigue gracias espirituales y temporales,
y da luz a las almas. Hija mía, que lo que más te interese sea mi Querer, mi Querer sea tu vida,
tu todo, también en las cosas más santas, hasta en mi misma privación. Tú, ciertamente no me
darás este disgusto de alejarte, aun por poco, de mi Voluntad, ¿no es verdad?”
(3) Yo he quedado maravillada y ha desaparecido. Y pienso entre mí qué quiere decir este
hablar de Jesús, ¡ah! tal vez me quiere hacer alguna de las suyas, o sea privarme de Él, ah, sea
siempre bendito y adorado su Santísimo Querer”.
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10-46
Enero 5, 1912
Jesús se vuelve deudor del alma. Efectos de la oración continua.
(1) Habiendo leído en mis escritos que cuando el bendito Jesús nos priva de Él se hace
nuestro deudor, yo pensaba entre mí: “Si Jesús lleva cuenta de todas las privaciones, los
disgustos, los berrinches, que hago especialmente en estos tiempos, ¿quién sabe cuántas
deudas ha contraído conmigo? Pero temo que no siendo Voluntad suya mi estado, en vez de
hacerlo deudor me vuelva yo deudora”. Y Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
(2) “Estoy propiamente para mirar qué haces tú, si te apartas, si cambias sistema; mientras
no te separes, está segura de que siempre hago firma de nuevos débitos, tu espera, tu tolerancia
y perseverancia me suministran el pagaré donde poner mi firma, pero si esto no hicieras, primero
no tendría donde poner mi firma; segundo tú no tendrías ningún documento en la mano para
rescatar estas deudas, y queriendo tú exigir, te respondería franco: “No te conozco, ¿dónde
están los documentos que muestren que Yo soy tu deudor?” Y tú quedarías confundida. Es
verdad que Yo me hago deudor cuando privo de mi presencia, de la gracia sensible, pero cuando
esto lo dispone mi sabiduría y ellos no me dan ocasión de privarlas de Mí; pero cuando ellos me