10-38
Octubre 19, 1911
El amor de la tierra deja más contento a Jesús, porque
el amor del Cielo es suyo, en cambio de aquél
de la tierra quiere hacer adquisición.
(1) Esta mañana mi siempre amable Jesús quería huir de mí, y yo lo he estrechado
fuertemente entre mis brazos, Jesús quería soltarse y yo le he dicho:
(2) “Tú me enseñas, anteayer Tú me ataste fuerte, de modo que no era capaz de hacer un
movimiento, y yo te dejé hacer. Ahora estate quieto, déjame hacer, quiero hablarte al oído,
mucho más que no siento ganas de gritar, porque parece que en estos días pasados tenías
ganas de hacerme gritar, fingiendo, al hacerte el sordo de no entenderme, y yo era obligada a
repetir y a gritar para hacerme entender, yo no sé, cada vez haces algo nuevo”.
(3) Y Jesús: “Yo estaba ensordecido por las ofensas de las criaturas, y para distraerme y
aliviarme quería oír tu voz amorosa y fingía no oír. ¡Ah, tú no sabes qué eco de maldiciones me
viene de la tierra! Las voces de amor, de alabanzas, etc., rompen este eco pestilente y me alivian
un poco”.
(4) Mientras estaba en esto me parecía que venía la Mamá, y yo: “¡Oh, la Mamá, la Mamá,
ven ¡oh! Jesús, ¡oh!, la Mamá!”
(5) Y Ella: “Ama mucho a Jesús, tenlo contento, el amor es su felicidad”.
(6) Y yo: “Parece que de algún modo está contento, hago cuanto puedo por amarlo; pero me
parece que Tú puedes tenerlo más contento que yo”.
(7) Y Ella: “Hija mía, el amor del Cielo es suyo, del amor de la tierra quiere hacer adquisición,
he aquí por qué de esta parte tú puedes volverlo más contento amándolo, y mucho más
sufriendo”.
(8) Y yo: “Si supieras, ¡oh! Mamá mía cuánto me hace sufrir, me deja, llega a negarme los
sufrimientos para castigar, escucha qué me dijo anteayer, que quiere hacer venir gente
extranjera a Italia, ¿cuánta ruina no harán? Propiamente quiere hacer impertinencias, y para
hacerme ceder a su Voluntad me ató fuertemente”.
(9) Y Jesús: “Qué, ¿me acusas?”
(10) Y yo: “Ciertamente debo acusarte con la Mamá, porque Ella te confía a mí
encomendándome que esté muy atenta para no dejarte mandar castigos, y me dijo que fuera
aun osada en desarmarte; ¿no es verdad Mamá?”.
(11) Y Ella: “Sí, es verdad, y quiero que continúes, porque castigos graves están preparados,
por eso ámalo mucho, porque el amor al menos lo endulzará”.
(12) Y yo: “Haré cuanto pueda, siento que lo amo sólo a Él, tanto que sin Ti sé estar, pero sin
Jesús no, y Tú no te disgustas por esto, ¿no es verdad? Porque lo sabes y lo quieres, que entre
todos debo amar más a Jesús”.
(13) Y la Mamá parecía contenta.
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10-39
Octubre 20, 1911
Jesús llora y quiere ser consolado. Nuevas amenazas para Italia.
(1) Mi adorable Jesús daba compasión, lloraba mucho, apoyaba su rostro sobre el mío y sentía
sus lágrimas sobre mí. Yo, viéndolo llorar lloraba también y le decía: “¿Qué tienes, oh Jesús,
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