(4) Y Jesús: “¡Ah, hija mía, cómo se engañan! Permitiré que los primeros triunfos los hagan
cegarse, y el enemigo le tramará su derrota. Las cosas no se resuelven aún, los triunfos que
dicen son sin combatir, por eso sin seguridad”.
(5) Y yo: “Ah, lo he visto Jesús, tenme contenta, aplácate”.
(6) Y Él: “¡Ah, hija mía, hija mía!”
+ + + +
10-33
Octubre 14, 1911
El todo está en el amor. Cómo es escaso el número
de aquellos que funden su vida toda en el amor.
(1) Mi siempre amable Jesús se hacía ver como queriendo dormir dentro de mí, y yo
distrayéndolo le he dicho: “Jesús, ¿qué haces? No es tiempo de dormir, los tiempos son tristes
y se necesita mucha vigilia, o qué, ¿quieres hacer que suceda hoy alguna cosa grave?”
(2) Y Jesús: “Déjame dormir, porque siento necesidad de ello, y tú reposa junto Conmigo”.
(3) Y yo: “No Señor, Tú sufres mucho y te es necesario el reposo, yo no”.
(4) Y Él: “Entonces Yo duermo y tú detén el peso del mundo, ¿a ver si lo haces?”
(5) Y yo: “Ciertamente que por mí no lo haré, pero junto Contigo sí, del resto, ¿no es el amor
para Ti más que el reposo? Yo quiero amarte mucho, mucho, pero con tu amor, para poder darte
el amor de todos; con el amor te aliviaré todo dolor, te haré olvidar todos los disgustos, supliré a
todo lo que las criaturas deberían hacer, ¿no es verdad ¡oh! Jesús?”
(6) Y Él: “Es verdad lo que tú dices, pero el amor es también justo. ¡Oh, cuán escaso es el
número de aquellos que funden toda su vida en el amor! Te recomiendo hija mía, haz conocer
a todos aquellos que puedas que el todo está en el amor, la necesidad del amor, y que todo lo
que no es amor, aunque sean cosas santas, en lugar de hacerles caminar hacia delante los
hacen ir hacia atrás; tú misión sea enseñar la verdadera vida de amor, que es donde está todo
lo bello de las criaturas y todo lo más bello que me pueden dar”.
(7) Y yo: “Cuánto se necesita para hacerlos comprender eso, a algunos les parece extrañeza
que el todo esté en el amor, y que amando, el amor asume el empeño de hacerlas similares a
Ti que eres todo amor, pero haré todo cuanto pueda”. En eso veía a Jesús que quería retirarse,
y yo: “No me dejes, ¿ahora que estamos hablando de amor quieres retirarte? El amor te agrada
tanto”. Pero después de un poco ha desaparecido.
(8) Agrego que el día 11 había dicho a Jesús: “O me tendrás en la cruz o te tendré en la cruz”.
Y como Jesús me había hecho ver que Él llevaba un ataúd todo negro sobre la espalda, Él todo
curvado bajo de aquel ataúd me dijo:
(9) “Este ataúd es Italia, no resisto más el llevarla, me siento aplastar bajo su peso”.
(10) Y parecía que levantándose, el ataúd se tambaleaba e Italia recibía una terrible sacudida”.
+ + + +
10-34
Octubre 15, 1911
Pide a Jesús que incendie a todos en amor.
(1) Esta mañana el bendito Jesús se hacía ver quemándose de amor, el aliento que le salía
era tan ardiente, que parecía que fuera suficiente para quemar a todos de amor si lo quisiera,