+ + + +
10-31
Octubre 11, 1911
El verdadero amor está en la unión de los quereres.
Jesús no sabe negar nada a quien lo ama.
(1) Continúa mi siempre amable Jesús viniendo por poco tiempo, pero siempre con el estribillo
de hacer que sucedan tragedias, y no sólo eso, sino de hacer invadir a Italia por personas
extranjeras. Si esto sucede, grandes ¡ay! habrán para Italia. Entonces decía a Jesús: “La guerra,
las guerras, los terremotos, las ciudades destruidas, y ahora quieres agregar también esto,
quieres adentrarte demasiado, ¿pero quién podrá resistir?”
(2) Y Jesús: “Ah, hija mía, es necesario, es necesario. Tú no comprendes bien a qué excesos
ha llegado el hombre, y de todas las clases, sacerdotes, religiosos, ¿quién los purgará? ¿No es
bueno servirme de gente extranjera para purificar todas las cosas y hacerlos bajar la cabeza
altanera y soberbia?
(3) Y yo: “No lo puedes hacer, al menos esto de hacer venir a los extranjeros, te venceré con
mi amor, ¡pero qué digo! Más bien con tu amor. ¿No has dicho Tú mismo que no sabes negar
nada a quien te ama?”
(4) Y Jesús: “¿Quieres vencerme? Parece que me quieres combatir, ¿pero no sabes que el
verdadero amor está en la unión de los quereres?”
(5) Y yo animándome de más he dicho: “Cierto, en todo unida con tu Querer, pero no en esto,
aquí entra el daño a los otros, combatiremos pero no vencerás”.
(6) Y Jesús: Bravo, bravo, quieres combatir Conmigo”.
(7) Y yo: “Mejor combatir Contigo que con cualquier otro, porque Tú solo eres el bueno, el
santo, el amable, que tomas cuidado de tus hijos”.
(8) Y Jesús: “Ven un poco junto Conmigo, vayamos a ver”.
(9) Y yo: “No quiero ir, no quieres darme nada, ¿qué voy a hacer?” Pero después nos hemos
ido y ¿quién puede decir los males que se veían y las razones por la que Jesús quiere casi
destruirnos? Son tantos que no sé por donde comenzar, por eso mejor pongo punto.
+ + + +
10-32
Octubre 12, 1911
Habla de los castigos.
(1) Continúa haciéndose ver por instantes, pero en actitud de atraer tanto mi querer hacia Él,
que me sentía casi como si yo quisiera los castigos, ¡qué pena! Parece que me ha hecho sufrir
un poquito diciéndome.
(2) “Las cosas serán graves, este tu pequeño sufrir sirve para contentarte y para mantener mi
palabra de perdonar en parte”.
(3) Y yo: “Gracias ¡oh! Jesús, pero no estoy contenta, espero vencerte y aplacarte, porque por
las noticias que se oyen de la guerra, parece que Italia vence, así que venciendo Italia no se
llegará jamás a ese punto de que los extranjeros puedan invadirla”.
551 sig