mi estribillo: “Animo, estate en paz, seme fiel, no te comportes como niña que a cada cosa hace
berrinches, sino como heroína. No te dejo verdaderamente, sino que me estaré escondido en tu
corazón, y tú continuarás viviendo de mi Querer; y si no hacemos así, los pueblos llegarán a
tales excesos, que dará terror y espanto”.
+ + + +
10-29
Octubre 8, 1911
Amenaza con hacer invadir Italia por extranjeros.
(1) Continuando mi habitual estado, apenas he visto a mi adorable Jesús, pero tan afligido
que podría hacer llorar a las piedras. Me hacía ver ciudades asediadas, como si gente extranjera
quisiera invadir Italia; todos emitían un grito de dolor y espanto, quién se escondía. Y Jesús todo
afligido me ha dicho:
(2) “Hija mía, qué tristes tiempos, pobre Italia, ella misma se va preparando el desembarco
para perecer, mucho le he dado, la he favorecido más que a todas las otras naciones, y en
correspondencia me ha dado más amarguras”.
(3) Y yo quería pedirle que se aplacase vertiendo en mí sus amarguras, pero ha desaparecido.
+ + + +
10-30
Octubre 10, 1911
Jesús la atrae a hacer su Querer.
(1) Me siento morir por el dolor y voy repitiendo frecuentemente mi estribillo: “Pobres
hermanos míos, pobres hermanos míos”. Jesús ha acrecentado mi dolor haciéndome ver la
tragedia de la guerra; cuánta sangre parecía que se derramaba y se derramará. Jesús parecía
inexorable y decía:
(2) “No puedo más, quiero terminar con esto, tú harás mi Querer, ¿no es verdad?”
(3) “Cierto, como Tú quieras, ¿pero puedo acaso olvidar que son tus hijos salidos de tus
mismas manos?”
(4) Y Jesús: “Pero estos hijos me hacen sufrir mucho, y no sólo quieren matar a su propio
Padre, sino que se quieren volver homicidas de ellos mismos. Si tú supieras cuánto me hacen
sufrir, tú te uniformarías Conmigo”.
(5) Y mientras esto decía, parecía que me ataba las manos y me estrechaba Consigo, y me
sentía tan transformada en su Querer, que perdía la fuerza de hacerle violencia, y ha agregado:
(6) “Así está bien, toda en mi Voluntad”.
(7) Yo, viendo mi inhabilidad y al mismo tiempo la tragedia, he roto en llanto y decía: “Mi Jesús,
¿cómo harán? No hay medios para salvarlos, salva al menos sus almas, ¿quién podrá resistir?
Al menos llévame a mí primero”.
(8) Y Jesús: “¿Has visto? Si tú continúas llorando Yo me voy y te dejo sola, también tú quieres
afligirme. Yo salvaré a todos aquellos que están dispuestos, por eso no llores, te daré sus almas,
estate contenta. ¿Tal vez no puedo llevarte más al Cielo, y será por lo que tanto te afliges?
¿Sabes tú por qué no te llevo?”
(9) Y como yo continuaba llorando, Jesús hacía como que se retiraba, y yo he debido gritar
fuerte diciéndole: “Jesús, no me dejes, que no lloro más”.
550 sig