(3) Después ha agregado: “Hija, lo que has escrito con relación a las reuniones de los
sacerdotes, si me escuchan, no es otra cosa que casi un proceso que hago con ellos, si no,
como los jefes de los eclesiásticos no me escucharán, estando también ellos atados por los
lazos del interés y siendo esclavos de las miserias humanas, casi lamiéndolas, en lugar de
dominar sobre las miserias, o sea, sobre el interés, sobre el deseo de realeza y otros, las
miserias los dominarán a ellos, así que ensordecidos por lo que es humano no seré escuchado
ni comprendido, entonces Yo me dirigiré a los jefes civiles, que más fácilmente me prestarán
atención, los cuales, entre para ver al sacerdote humillado, y siendo éstos tal vez un poco más
despojados que los mismos eclesiásticos, mi voz será más escuchada, y lo que los eclesiásticos
no quieren hacer por amor, haré que lo hagan por necesidad y por la fuerza, y haré que les sea
quitado por el gobierno el residuo que les ha quedado”.
(4) Y yo: “Mi sumo y único bien, ¿cuál será el nombre que se les dará a estas casas y cuáles
las reglas?”
(5) Y Él: “El nombre será: “Las casas del resurgimiento de la fe”. Con respecto a las reglas,
pueden servirse de las mismas reglas del oratorio de San Felipe Neri”.
(6) Después ha agregado: “Di al padre B. que tú serás el órgano y él el sonido para esta obra,
y que si recibirá burlas y será mal querido por los interesados, los buenos y los pocos
verdaderamente buenos comprenderán la necesidad y la verdad que él anuncia, y se harán un
deber de conciencia el agregarse a la obra, y además, si recibe burlas tendrá el honor de hacerse
más semejante a Mí”.
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10-14
Enero 19, 1911
La palabra de Jesús es eterna. Jesús quiere al
sacerdote libre de las ataduras de la familia. El
espíritu de los sacerdotes de estos tiempos es:
Espíritu de venganza, de odio, de interés, de sangre.
(1) Escuchando las dificultades de los sacerdotes, especialmente sobre el romper del todo la
atadura de la familia, y que era imposible llevarlo a cabo en el modo como decía el bendito
Jesús, y que si fuera verdad que Él así lo quiere, que le hablara al Papa, para que él que tiene
autoridad pudiese ordenar a todos y ponerse a la cabeza de la obra, yo estaba diciéndole otra
vez al bendito Jesús todo esto, y me lamentaba con Él diciendo: “Sumo amor mío, ¿no tenía yo
razón al decirte que fueras a las cabezas para decirles a ellos estas cosas, en vez de decírmelas
a mí, ignorante? ¿Qué puedo hacer yo?” Y mi siempre amable Jesús ha dicho:
(2) “Hija mía, escribe, no temas, Yo estoy contigo, mi palabra es eterna, y lo que no puede
hacer de bien aquí, puede hacer bien en otra parte, lo que no se puede llevar a cabo en estos
tiempos, se llevará a cabo en otros tiempos, pero así quiero al sacerdote, libre de la atadura de
la familia. ¡Ah! tú no sabes cuál es el espíritu de los sacerdotes de estos tiempos, no es nada
diferente del de los seglares, espíritu de venganza, de odio, de interés, de sangre. Ahora,
debiendo vivir juntos, si uno gana más que el otro. y no deja su ganancia para bien de todos,
quién se sentirá antepuesto, quién defraudado, quién humillado, creyendo que también él es
bueno para hacer aquella ganancia, y por lo tanto aparecen las riñas, los rencores, los disgustos
y llegarán aún a las manos. Te lo ha dicho tu Jesús y basta, este punto es necesario, es la
columna, es el fundamento, es la vida, es el alimento de esta obra; si pudiese ir a los jefes Yo
no habría insistido tanto. Además, mira un poco hija mía cómo son burdos e ignorantes en las
cosas divinas, Yo no tengo su modo de pensar, que van buscando, humillándose y poniéndose