quiero llamar. Sola y siempre con Jesús, y en Jesús siempre viviré, en su corazón me sumergiré,
y junto con Jesús y con su corazón, amor, amor, te amaré”.
(5) ¿Pero quién puede decirlo todo? Al hacer esto me sentía toda yo misma dividida en
muchas pequeñas llamitas, y después se hacían una sola llama.
+ + + +
10-5
Noviembre 29, 1910
Jesús es celoso de que nadie dé alivio al alma.
(1) Debiendo venir un bueno y santo sacerdote, estaba un poco ansiosa porque quería
conversar con él, especialmente sobre mi estado presente para conocer la Divina Voluntad, pero
habiendo venido la primera y la segunda vez, he visto que no se concluía nada de lo que yo
quería. Ahora, habiendo recibido la comunión, toda afligida comunicaba a mi afectuoso Jesús
mi suma aflicción diciéndole: “Mi vida, mi bien y mi todo, se ve que sólo Tú eres todo para mí,
no he encontrado jamás en ninguna criatura, por cuan buena y santa sea, una palabra, un
consuelo, un epílogo a mi más mínima duda, se ve que no debe haber ninguno para mí, sino Tú
solo, sólo el Todo para mí, y yo sola, sola, y siempre sola para Ti, y yo me abandono toda y
siempre en Ti, por cuan mala soy ten la bondad de tenerme entre tus brazos y de no dejarme
un solo instante”. Mientras esto decía, mi bendito Jesús se hacía ver que miraba dentro de mi
interior, revolvía todo para ver si había alguna cosa que a Él no le agradase, y mientras revolvía,
ha tomado en sus manos como un grano de arena blanca y lo ha arrojado a tierra, después me
ha dicho:
(2) “Hija mía amadísima, es sumamente justo que quien es toda para Mí, solamente Yo sea
todo para ella, soy demasiado celoso de que otro pudiese darle el mínimo alivio. Yo solo,
solísimo, quiero suplirte por todos y en todo, ¿qué cosa te aflige? ¿Qué quieres? Hago todo para
que estés contenta, ¿ves aquél grano blanco que te he quitado? No era otra cosa que un poco
de ansiedad, porque querías saber por medio de otros mi Voluntad, te lo he quitado y lo he
arrojado a tierra para dejarte en la santa indiferencia, tal como Yo te quiero, y ahora te digo cuál
es mi Querer: La misa la quiero, la comunión también; respecto a si debes o no esperar al
sacerdote para recobrarte, serás indiferente, si te sientes adormecida no te esforzarás por
recobrarte, y si te estás despierta no te esforzarás por adormecerte. Sin embargo debes saber
que te quiero siempre pronta y siempre en el puesto de víctima, aunque no siempre sufras, te
quiero como aquellos soldados en el campo de batalla, que aunque el acto de pelear no es
continuo, están sin embargo con las armas preparadas, y si es necesario, sentados en el cuartel,
para que cada vez que el enemigo quiera emprender la batalla estén listos a derrotarlo. Así tú
hija mía, estarás siempre lista, siempre en tu puesto, para que cada vez que quiera hacerte sufrir
para mi alivio o para perdonar flagelos, o por otra causa, Yo te encuentre siempre lista, no debo
siempre llamarte ni disponerte cada vez al sacrificio, sino que te estarás como si siempre te
llamara, aunque no siempre te tenga en acto de sufrir. Así que nos hemos entendido, ¿no es
verdad? Estate tranquila y no temas de nada”.
+ + + +