(2) “He aquí que he contentado a mi hija; por cuantos modos se ha dado a Mí, en otros tantos
y triplicados modos me he donado a ella”.
+ + + +
10-3
Noviembre 23, 1910
El amor basta para todo, y cambia
las virtudes naturales en divinas.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, estaba pensando en la pureza, y en cómo yo a esta
bella virtud no le dedico ni un pensamiento, ni a favor ni en contra; me parece que en este punto
de la pureza, ni ella me molesta a mí, ni yo me doy un pensamiento de ella. Y decía entre mí:
“Yo misma no sé cómo me encuentro en relación a esta virtud, pero no quiero entrometerme en
eso, me basta el amor para todo”. Y Jesús, retomando mis palabras me ha dicho:
(2) “Hija mía, el amor encierra todo, encadena todo, da vida a todo, sobre todo triunfa, todo
embellece, todo enriquece. La pureza se contenta con no hacer ningún acto, mirada,
pensamiento, palabra, que no sea honesto, el resto lo tolera, con esto no se reduce a otra cosa
que a adquirir la pureza natural; el amor es celoso de todo, aun del pensamiento, del respiro,
aunque fueran honestos, todo lo quiere para sí, y con esto da al alma la pureza no natural sino
divina, y así de todas las otras virtudes. Así que el amor se puede decir que es paciencia, el
amor es obediencia, es dulzura, es fuerza, es paz, es todo, así que todas las virtudes, si no
tienen vida del amor, a lo más se pueden llamar virtudes naturales, pero el amor las cambia en
virtudes divinas. ¡Oh!, qué diferencia entre las unas y las otras, las virtudes naturales son siervas
y las divinas reinas, por eso para todo te baste el amor”.
+ + + +
10-4
Noviembre 28, 1910
La falta de amor ha arrojado al mundo en una red de vicios.
(1) Encontrándome en mi habitual estado veía a mi siempre amable Jesús, y yo me sentía en
mi interior toda transformada en el amor de mi amado Jesús, y ahora me encontraba dentro de
Jesús y prorrumpía en actos de amor junto con Él, y amaba como amaba Jesús, pero no sé
decirlo bien, me faltan palabras; ahora encontraba a mi dulce Jesús en mí y prorrumpía yo sola
en actos de amor, y Jesús los oía y decía:
(2) “Di, di, repite de nuevo, alíviame con tu amor; la falta del amor ha arrojado al mundo en
una red de vicios”.
(3) Y hacía silencio para oírme, y yo repetía de nuevo los actos de amor; diré lo poco que
recuerdo:
(4) “En todos los momentos, en todas las horas, quiero siempre amarte con tu corazón. En
todos los respiros de mi vida, respirando te amaré; en todos los latidos de mi corazón, amor,
amor repetiré; en todas las gotas de mi sangre, amor, amor gritaré; en todos los movimientos de
mi cuerpo, sólo amor abrazaré. Sólo de amor quiero hablar, sólo al amor quiero mirar, sólo al
amor quiero escuchar, siempre en el amor quiero pensar. Sólo de amor quiero arder, sólo de
amor quiero consumir, sólo el amor quiero gustar, sólo al amor quiero contentar. Sólo de amor
quiero vivir, y en el amor quiero morir. En todos los instantes, en todas las horas, a todos al amor