(3) Y se ha puesto a chupar mi seno, y después me encontré en mí misma.
+ + + +
9-43
Septiembre 2, 1910
Se debe poner atención a lo que se
debe hacer, y no a las habladurías.
(1) Estaba pensando en Jesús cuando llevaba la cruz al calvario, especialmente cuando
encontró a las mujeres, que olvidó sus dolores y se ocupó en consolar, oír, instruir a aquellas
pobres mujeres. Cómo todo era amor en Jesús; Él tenía necesidad de ser consolado, en cambio
consuela, y en qué estado consuela, estaba todo cubierto de llagas, traspasada la cabeza por
punzantes espinas, jadeante y casi muriendo bajo la cruz, y consuela a los demás, ¡qué ejemplo!
¡Qué vergüenza para nosotros, que basta una pequeña cruz para hacernos olvidar el deber de
consolar a los demás! Entonces recordaba cuantas veces, encontrándome yo oprimida por los
sufrimientos o por las privaciones de Jesús que me traspasaban, me laceraban de lado a lado
mi interior, y encontrándome rodeada de personas, Jesús me incitaba a imitarlo en este paso de
su Pasión, y yo, si bien amargada hasta la médula de los huesos, me esforzaba en olvidarme
de mí misma para consolar e instruir a los demás. Y ahora, encontrándome libre y exenta de
tratar con personas, gracias a la obediencia, agradecía a Jesús que no me encontraba más en
estas circunstancias; ahora siento que respiro un aire más libre para poderme ocupar sólo de
mí misma. Y Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
(2) “Hija mía, sin embargo para Mí era un alivio y me sentía como restaurado, especialmente
en aquellos que venían para hacer el bien. En estos tiempos falta verdaderamente quien infunda
el verdadero espíritu interno en las almas, porque no teniéndolo, no saben infundirlo en los
demás, y las almas aprenden a ser susceptibles, escrupulosas, ligeras, sin verdadero fondo de
desapego de todo y de todos, y esto produce virtudes estériles, que hacen por florecer y mueren.
Algunos creen hacer progreso en las almas porque llegan a la minuciosidad y a la
escrupulosidad; pero en lugar de progreso son verdaderos obstáculos que arruinan las almas, y
mi amor queda en ayunas en ellas. Entonces, habiéndote Yo dado mucha luz sobre los caminos
internos, y habiéndote hecho comprender la verdad de las verdaderas virtudes y del verdadero
amor, encontrándote tú en la verdad, Yo podría por boca tuya hacer comprender a los demás la
verdad del verdadero camino de las virtudes, y Yo por ello me sentiría contento”.
(3) Y yo: “Pero Jesús bendito, después del sacrificio que yo hacía, esas personas iban
diciendo chismes y habladurías, y la obediencia justamente ha prohibido que vengan las
personas”.
(4) Y Jesús: “Esta es la equivocación, que se ponga atención a las habladurías y no al bien
que se debe hacer. También de Mí se dijeron muchos chismes, y si hubiera puesto atención a
esto no habría cumplido la Redención del hombre, por eso se debe pensar en lo que se debe
hacer, y no en lo que se dice; las habladurías quedan a cuenta de quien las dice”.
+ + + +
521 sig