9-28
Febrero 26, 1910
Antes de morir, el alma debe hacer morir
todo en el Divino Querer y en el amor.
(1) Continúa mi habitual estado de privación, y tal vez aún peor. ¡Oh Dios, qué bajo he caído,
jamás hubiera imaginado llegar a tal término, pero espero al menos no salir nunca jamás del
cerco de su Santísimo Querer, esto es todo para mí!. Quisiera llorar por mi lastimoso estado, y
alguna vez lo hago, pero Jesús me lo reprocha diciéndome:
(2) “¿Quieres tú ser siempre niña? Se ve que tengo que tratar con una niña, no puedo fiarme
de ti, esperaba encontrar en ti el heroísmo del sacrificio por Mí, en cambio encuentro las lágrimas
de una niña que no quiere el sacrificio”.
(3) Y por tanto, si lloro se muestra más duro y hace una de sus bravuras, no viene ese día.
Por eso debo forzarme para no llorar, y digo a Jesús: “Tú dices que por amor me privas de Ti, y
yo por amor tuyo acepto tu privación, por amor tuyo no lloro”. Y si llego a hacerlo se muestra un
poco más indulgente, de otra manera me castiga más fuerte haciéndome morir continuamente
y vivir con su privación. Entonces, habiendo pasado una jornada semejante, por cuanto he hecho
no he podido frenar las lágrimas, y Jesús me ha hecho pagar como lo merecía; hasta que
avanzada la noche, teniendo compasión de mí, como si se hubiera abierto una ventana de luz
en mi mente, Jesús se ha hecho ver y me dijo:
(4) “No lo quieres comprender, que antes de morir debes morir a todo, al sufrir, a los deseos,
a los fervores, a todo, y todo debe morir en mi Querer y en mi amor. Lo que es eterno en el Cielo
es mi Voluntad y el amor, todas las otras virtudes terminan: Paciencia, obediencia, sufrimiento,
deseos, sólo mi Voluntad y el amor no terminan jamás, por eso en mi Voluntad y en el amor
debes hacer morir todo anticipadamente. A todos mis santos, y Yo mismo, no quise evitarme el
ser abandonado por el Padre, para morir en todo en el Querer y en el amor del Padre. ¡Oh, cómo
hubiera querido sufrir más! ¡Oh, cuánto deseaba hacer más por las almas! Pero todo esto murió
en la Voluntad y en el amor del Padre, y así han hecho las almas que verdaderamente me han
amado, y tú no lo quieres comprender”.
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9-29
Marzo 8, 1910
La recta intención es luz al alma.
(1) Esta mañana, brevemente el bendito Jesús ha venido y me ha dicho:
(2) “Hija mía, la recta intención es luz al alma, la convierte en luz y le da el modo de obrar a
lo divino. El alma no es otra cosa que una estancia obscura, y la recta intención es como sol que
entra y la ilumina; con esta diferencia, que el sol no convierte los muros en luz, y el recto obrar
transforma todo en luz”.
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