9-25
Noviembre 25, 1909
Tanto en Jesús como en las almas,
el primer trabajo lo hace el amor.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, estaba pensando en la agonía de Jesús en el
huerto; y apenas haciéndose ver el bendito Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, los hombres no hicieron otra cosa que trabajar la corteza de mi Humanidad, y el
amor eterno me trabajó todo lo de adentro, así que en mi agonía, no los hombres, sino el amor
eterno, el amor inmenso, el amor incalculable, el amor oculto, fue el que me abrió grandes
heridas, me traspasó con clavos abrasadores, me coronó con espinas ardientes, me dio de
beber hiel hirviente, así que mi pobre Humanidad no pudiendo contener tantas especies de
martirios a un mismo tiempo, hizo salir fuera ríos de sangre, se contorsionaba y llegó a decir:
“Padre, si es posible quita de Mí este cáliz, pero no la mía, sino que se haga tu Voluntad”. Lo
que no hizo en el resto de la Pasión. Así que todo lo que sufrí en el curso de la Pasión, lo sufrí
todo junto en la agonía del huerto, pero en modo más intenso, más doloroso, más íntimo, porque
el amor me penetró hasta en la médula de los huesos y en las fibras más íntimas del corazón,
donde jamás podían llegar las criaturas, pero el amor a todo llega, no hay cosa que le pueda
resistir. Así que mi primer verdugo fue el amor. Por eso en el curso de la Pasión no hubo en Mí
ni siquiera una mirada amenazadora hacia quien me hacía de verdugo, porque tenía un verdugo
más cruel, más activo en Mí, el cual era el amor, y donde los verdugos externos no llegaban, o
cualquier punto que quedaba sin tocar, el amor hacía su trabajo y en nada me perdonaba. Y así
es en todas las almas, el primer trabajo lo hace el amor, y cuando el amor ha trabajado y la ha
llenado de sí, lo que se ve de bien en el exterior no es otra cosa que el desahogo del trabajo
que el amor ha hecho en el interior”.
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9-26
Diciembre 22, 1909
El por qué de los estados de abandono
en las almas santas antes de morir.
(1) Habiendo recibido la comunión estaba lamentándome con el bendito Jesús por sus
privaciones, pues si viene es casi siempre como relámpago, o bien todo silencioso. Y Jesús me
ha dicho:
(2) “Hija mía, casi a todas las almas a las que me he comunicado en modo extraordinario, he
permitido al fin de la vida estos estados de abandono, y esto no sólo para otros fines míos, sino
para quedar honrado y justificado en toda mi conducta, porque muchos dicen: “Seguro que estas
almas debían llegar a un punto tan alto de santidad y a amarlo tanto, con tantos favores, con
tantas gracias y carismas, deberían ser muy ingratas si no hubieran llegado a eso. Si los
hubiéramos recibido nosotros, también nosotros habríamos llegado, y hasta más alto que ellas”.
Y Yo para justificar mi conducta, manifestaré a ellos los abandonos, las privaciones en las que
he puesto a estas almas, que es un purgatorio viviente para ellas, y también mostraré su
fidelidad, el heroísmo de sus virtudes, y cómo es más fácil y tolerable sufrir la pobreza sin
conocer las riquezas, que nacer rico, habituarse a vivir rico y después perder las riquezas y vivir
pobre; mucho más que las riquezas sobrenaturales no son como las materiales, que sirven al
cuerpo, y a lo más se difunden al exterior; las sobrenaturales penetran hasta en la médula, en
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