(7) Después de esto me he encontrado en mí misma.
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8-58
Diciembre 30, 1908
La infancia de Jesús para divinizar la infancia de todos.
(1) Estaba meditando el misterio de la infancia de Jesús y decía entre mí: “Niño mío, a cuántas
penas quisiste sujetarte. No te bastaba con venir ya grande, has querido venir niño, sufrir la
estrechez de los pañales, el silencio, la inmovilidad de tu pequeña Humanidad, de los pies, de
las manos. ¿En qué aprovecha todo esto?” Mientras esto decía se ha movido en mi interior y
me ha dicho:
(2) “Hija mía, mis obras son perfectas; quise venir pequeño infante para divinizar todos los
sacrificios y todas las pequeñas acciones que hay en la infancia; así que, hasta en tanto que los
niños no llegan a cometer pecados, todo queda absorbido en mi infancia y divinizado por Mí.
Cuando después comienza el pecado, entonces comienza la separación entre Yo y la criatura,
separación dolorosa para Mí, y para ella luctuosa”.
(3) Y yo: “Cómo puede ser esto, si los niños no tienen uso de razón y no son capaces de
merecer”.
(4) Y Él: “El mérito lo doy, primero por gracia mía, segundo porque no es de su voluntad el no
querer merecer,sino que es porque así es el estado de infancia dispuesto por Mí. Y además, no
sólo queda honrado sino que también recoge el fruto un jardinero que ha plantado una planta, a
pesar de que la planta no tiene razón; el escultor que hace una estatua, y tantas otras cosas.
Sólo el pecado es lo que destruye todo y separa a la criatura de Mí, pues todo lo demás, de Mí
parte hacia las criaturas y a Mí regresa, aun las acciones más triviales, con la marca del honor
de mi Creación”.
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8-59
Enero 2, 1909
Continúa hablando de los terremotos.
(1) Con suma repugnancia y sólo por obedecer continúo diciendo lo que ha pasado desde el
día 28 de diciembre en relación con el terremoto.
(2) Estaba pensando entre mí en la suerte de tanta pobre gente viva bajo los escombros, y en
la suerte de mi Sacramentado Señor, vivo también Él, sepultado bajo las piedras y decía entre
mí, parece que el Señor dice a esos pueblos:
(3) “He sufrido vuestra misma suerte por vuestros pecados, estoy junto con ustedes para
ayudaros, para daros fuerza; os amo tanto que estoy esperando un último acto de amor para
salvaros a todos, no teniendo cuenta de todo el mal que habéis hecho en el pasado”.
(4) ¡Ah! mi bien, mi vida y mi todo, te mando mis adoraciones bajo los escombros, dondequiera
que Tú te encuentres te envío mis abrazos, mis besos y todas mis potencias para hacerte
continua compañía, ¡oh, cómo quisiera ir a desenterrarte para ponerte en un lugar más cómodo
y más digno de Ti! Mientras estaba en esto, mi adorable Jesús me ha dicho en mi interior:
(5) “Hija mía, en algún modo has interpretado mis excesos de amor, que aun mientras castigo
tengo hacia los pueblos, pero no es todo, hay más, pero debes saber que mi suerte Sacramental