dolorosa, más amarga que se puede encontrar, y en la tierra y en el Cielo no hay otra pena que
la iguale ni que la asemeje. ¿No es esto heroísmo de paciencia y último grado de amor, ante el
cual todos los otros amores permanecen atrás y quedan casi anulados, y no hay amor que pueda
comparársele y hacerle frente? ¿No es esto, por lo tanto, gran martirio? Tú dices que eres
pequeña mártir porque sientes que no sufres mucho, pero no es que no sufras, sino que el
martirio de mi privación absorbe las otras penas, haciéndolas aun desaparecer, porque
pensando que estás privada de Mí no te ocupas ni consideras tus otros sufrimientos, y no
ocupándote de ellos llegas a no sentir su peso; por eso dices que no sufres. Además, no te he
arrojado por tierra, más bien te tengo más que nunca estrechada entre mis brazos. Ahora te digo
que si a Pablo le di mi Gracia eficaz al principio de su conversión, a ti te la doy casi de continuo,
y la señal de esto es que sigues haciendo en tu interior todo lo que hacías cuando Yo estaba
casi de continuo contigo y que ahora parece que lo haces sola. Ése sentirte toda inmersa en Mí
y atada Conmigo, pensar siempre en Mí a pesar de que no me ves, no es cosa tuya, ni gracia
ordinaria, sino gracia especial y eficaz. Y si mucho te doy, es señal de que te amo mucho y
mucho quiero ser amado por ti”.
+ + + +
8-55
Diciembre 25, 1908
Para hacer nacer y crecer a Jesús en nuestro corazón.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, estaba deseando al niño Jesús, y después de
mucho esperar se ha hecho ver en mi interior como pequeño niño, y me decía:
(2) “Hija mía, el mejor modo para hacerme nacer en el propio corazón es vaciarse de todo,
porque encontrando el vacío puedo poner en él todos mis bienes, y sólo puedo permanecer ahí
para siempre si hay lugar para poder poner todo lo que me pertenece, todo lo mío en ella. Una
persona que fuera a habitar a casa de otra persona, sólo se podría sentir contenta cuando en
aquella casa encontrara espacio para poder poner todas sus cosas, de otra manera se volvería
infeliz. Así soy Yo.
(3) La segunda cosa para hacerme nacer y acrecentar mi felicidad, es que todo lo que el alma
contiene, sea interno o externo, todo debe ser hecho para Mí, todo debe servir para honrarme,
para seguir mis órdenes, porque si aun una sola cosa, un pensamiento, una palabra, no es para
Mí, Yo me siento infeliz, y debiendo ser dueño me hacen esclavo, ¿puedo Yo tolerar todo esto?
(4) La tercera cosa es amor heroico, amor engrandecido, amor de sacrificio. Estos tres amores
harán crecer en modo maravilloso mi felicidad, porque el alma se arriesga a hacer obras
superiores a sus fuerzas, haciéndolas únicamente con mi fuerza, éstas la engrandecerán con
hacer que no sólo ella, sino también los demás me amen, y llegará a soportar cualquier cosa,
aun la misma muerte, para poder triunfar en todo y poderme decir: “No tengo nada más, todo es
sólo amor por Ti”. Este modo no sólo me hará nacer, sino que me hará crecer y me formará un
bello paraíso en su propio corazón”.
(5) Mientras esto decía yo lo miraba, y de pequeño, en un instante se ha hecho grande, de
modo que yo quedaba toda llena de Él, y todo ha desaparecido.
+ + + +