(1) Encontrándome en mi habitual estado, en cuanto ha venido el bendito Jesús me ha dicho;
(2) “Hija mía, de cuantas más cosas el alma se priva acá, otras tantas de más tendrá allá, en
el Cielo; así que cuanto más pobre en la tierra, tanto más rica en el Cielo; cuanto más privada
de gustos, de placeres, de diversiones, de viajes, de paseos en la tierra, tantos gustos, placeres
tomará en Dios. ¡Oh! cómo paseará en los espacios de los Cielos, especialmente en los Cielos
inmensurables de los atributos de Dios, porque cada atributo es un Cielo y un Paraíso de más,
y de entre los bienaventurados, quién entra apenas, y se puede decir que queda como al
principio de los atributos de Dios; quién camina a la mitad, quién todavía más adentro, y por
cuanto más camina y se adentra más, gusta más, goza más, se divierte más. Así que quien deja
tierra toma Cielo, aunque fuese una mínima cosa. De aquí se sigue que: Quien más despreciado
más honrado, quien más pequeño, más grande, quien más sumiso más dominio, y así de todo
lo demás. Pero a pesar de esto, de entre los mortales, ¿quién es el que piensa en privarse de
alguna cosa en la tierra para tenerla eternamente en el Cielo? ¡Casi ninguno!”
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8-51
Octubre 3, 1908
En quien está en continua actitud de
obrar el bien, la Gracia está con ella.
(1) Esta mañana el bendito Jesús, en cuanto ha hecho ver apenas su sombra me ha dicho:
(2) “Hija mía, mientras el alma está en continua actitud de obrar el bien, la gracia está con ella
y da vida a todo su obrar. Si después está indiferente en hacer el bien, o en acto de obrar el mal,
la Gracia se retira porque no son cosas suyas, y no pudiendo tomar parte ni suministrarle su
misma Vida, con sumo pesar se aleja, apesadumbrándose sumamente; por eso, ¿quieres que
la gracia esté siempre contigo, que mi misma Vida forme la tuya? Estate en continuo acto de
hacer el bien y así tendrás en ti desarrollado todo mi Ser, y no tendrás que dolerte tanto si alguna
vez no tienes mi presencia, porque no me verás pero me tocarás en todo tu obrar, y esto
diminuirá en parte el dolor de mi privación”.
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8-52
Octubre 23, 1908
Cómo la ciencia divina está en el recto obrar.
(1) Continuando mi habitual estado, en cuanto ha venido el bendito Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, toda la ciencia divina se contiene en el recto obrar, porque en lo recto se contiene
todo lo bello y lo bueno que se pueda encontrar: Se encuentra el orden, la utilidad, la belleza, la
maestría. Por tanto, un trabajo es bueno por cuanto es ordenado bueno, pero si los hilos se ven
torcidos y conducidos erróneamente, no se entiende nada, no se ve más que una cosa
desordenada que no será ni útil ni buena, por eso Yo, desde las cosas más grandes hasta las
más pequeñas que he hecho, se ven todas ordenadas y todas sirven a una finalidad útil, porque
la fuente de donde han salido ha sido mi recto obrar.
(3) Ahora la criatura, por cuanto sea buena, tanta ciencia divina contendrá en sí, y tantas
cosas buenas saldrán de ella por cuanto sea recta, basta un hilo torcido en su obrar para
desordenarse a sí misma y a las obras que de ella salen, y ofuscar la ciencia divina que contiene.