medicinas, poco o nada le ayudan, porque la sangre está infectada por el aire pútrido, y los
miembros son débiles y defectuosos por su mal nutrirse; así que será un hombre, pero no llegará
a debida estatura y tendrá necesidad de ayuda sin poder ayudar a los demás. Así es el alma
inconstante, la inconstancia en el bien es como si el alma se nutriera con alimentos no buenos,
y ocupándose de otras cosas que no son Dios, es como si respirara aire pútrido; por tanto la
Vida Divina crece endeble, miserable, faltándole la fuerza, el vigor de la constancia”.
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8-46
Septiembre 2, 1908
La verdadera virtud, de Dios comienza y en Dios termina.
(1) Paso días amargos por las continuas privaciones del bendito Jesús. Después, en cuanto
ha venido me ha dicho:
(2) “Hija mía, la señal para conocer si uno tiene verdadera caridad es si ama a los pobres,
porque si ama a los ricos y a ellos se da, puede ser porque espera o porque obtiene algo, o
porque le simpatizan, o por la nobleza, por el ingenio, por el buen hablar y aun por temor; pero
si ama a los pobres, los ayuda, los socorre, es porque ve en ellos la imagen de Dios, así que no
ve la rusticidad, la ignorancia, la descortesía, la miseria, sino que a través de estas miserias,
como dentro de un espejo ve a Dios, del cual todo espera, y los ama, los ayuda, los consuela
como si lo hiciera a Dios mismo. Éste es el sello de la verdadera virtud, que de Dios comienza
y en Dios termina; pero lo que comienza de la materia, materia produce y en la materia termina,
y por cuan espléndida y virtuosa parezca la caridad, no sintiendo el toque divino, ni quien la hace
ni quien la recibe, quedan fastidiados, aburridos y cansados, y si tienen necesidad se sirven de
ello para cometer defectos”.
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8-47
Septiembre 3, 1908
Jesús es luz, y la luz es verdad.
(1) Encontrándome en mi habitual estado el bendito Jesús se hacía ver todo luz, y ha dicho
estas simples palabras:
(2) “Yo soy luz; ¿pero de qué está formada esta luz, cuál es el fondo de ella? ¡La verdad! Así
que soy luz porque soy verdad, por eso el alma para ser luz, y para tener luz en todas sus
acciones, éstas deben salir de la verdad. Donde hay artificio, engaño, doblez, no puede haber
luz, sino tinieblas”.
(3) Y como relámpago ha desaparecido.
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8-48
Septiembre 5, 1908
Según su estado, el alma siente los
diversos efectos de la presencia de Dios.