(4) “Mi bondad es tan grande que hace muy mal quien me da a conocer como severo y muy
exigente, rigorista, ¡oh! qué afrenta hacen a mi amor, Yo no pediré otra cuenta que del pequeño
terreno que les he dado, y no por otra cosa pediré las cuentas sino para darles el fruto de sus
cosechas, dando a la inteligencia, por cuanto más me haya comprendido en vida, otro tanto de
más me comprenderá en el Cielo, y por cuanto más me comprenderá, con tanto más de gozo y
bienaventuranza será inundada, dando a la boca el fruto de los varios gustos divinos,
armonizando su voz sobre todos los otros bienaventurados; a sus obras dándoles la cosecha de
mis dones, y así de todo lo demás”.
+ + + +
8-44
Agosto 23, 1908
Señal para conocer si hay culpa en el alma durante la privación.
(1) Continuando mi habitual estado, estaba muy pensativa acerca del estado de mi alma y
decía entre mí: “¿Quién sabe qué mal hay en mi alma que el Señor me priva de Él y me deja
abandonada a mí misma?”
(2) Mientras estaba en esto, en cuanto ha venido me ha llenado toda, toda de Él, y todo mi
ser a Él se dirigía, ni siquiera una fibra ni un movimiento que no tendiera a Él. Después me ha
dicho:
(3) “¿Has visto hija mía? La señal cuando en el alma hay alguna culpa cuando se encuentra
privada de Mí, es que regresando Yo a hacerme ver, no queda toda llena de Dios, ni su ser se
encuentra dispuesto a sumergirse todo en Mí, de modo que ni siquiera una fibra quede que no
esté fijada en su centro. Donde hay culpa o alguna cosa que no es toda mía, ni Yo puedo llenarla,
ni el alma puede sumergirse en Mí. La culpa, la materia, no pueden entrar en Dios ni correr hacia
Él, por eso tranquilízate y no quieras turbarte”.
+ + + +
8-45
Agosto 26, 1908
La constancia en el bien hace crecer la Vida Divina en el alma.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, estaba toda afligida y casi aturdida por las
acostumbradas privaciones. Entonces como de huída ha venido y me ha dicho:
(2) “Hija mía, a lo que quiero que prestes más atención es a la constancia en el bien, tanto en
el interior como en el exterior, porque la repetición de amarme, de tantos actos interiores y del
bien constante, hace crecer siempre la Vida Divina en el alma, pero con tal energía que puede
compararse a aquel bebé que creciendo en un aire bueno y con alimentos sanos, crece siempre
bien, con plena salud, hasta que llega a debida estatura sin haber tenido necesidad ni de
médicos ni de medicinas, es más, es tan robusto y fuerte que alivia y ayuda a los demás.
Mientras que quien no es constante, crece como aquel niño que no se nutre siempre de
alimentos sanos, y vive en un aire pútrido, crece enfermizo, y como los miembros no tienen
fuerza para desarrollarse y crecer por falta de buen alimento, se desarrollan con defectos, por
lo tanto, dónde se forma un tumor, dónde un absceso, así que camina vacilante, habla
fatigosamente, se puede decir que es un pobre lisiado, y si bien se ven mezclados algunos
miembros buenos, la mayoría son defectuosos, y a pesar de que consulte médicos y tome
482 sig