canta sus glorias, sus hazañas, sus proezas, sus prodigios, y dice: “Estoy contento, mi amor ha
vencido, ha destruido lo humano y ha edificado lo divino”. Le sucede al amor como a aquel
experto artesano que teniendo muchos objetos que no le agradan, los hace pedazos, los mete
en el fuego y los hace estar ahí, hasta licuarlos y hacerles perder toda su forma, y después con
ese líquido forma muchos otros objetos bellísimos y agradables, dignos de su maestría. Pero
también es verdad que para lo humano es demasiado duro este obrar del amor, pero cuando
vea su adquisición, verá que la belleza se ha sustituido a la fealdad, la riqueza a la pobreza, la
nobleza a la rudeza, y también ella cantará las glorias del amor”.
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8-42
Agosto 14, 1908
La voluntad humana sirve de pincel a Jesús
para pintar su Imagen en el corazón.
(1) Habiendo recibido la comunión, veía al niño dentro de mi interior, como si buscara una
cosa importante, y yo he dicho: “Querido mío, ¿qué estás buscando con tanta atención?” Y Él
me ha respondido:
(2) “Hija, estoy buscando el pincel de tu voluntad para poder pintar mi imagen en tu corazón,
porque si no me das tu voluntad me falta el pincel para poder pintarme libremente en ti, y así
como la voluntad me sirve de pincel en mis manos, así el amor me sirve de pintura para poder
imprimir la variedad de los colores de mi imagen. Además de esto, así como la voluntad humana
me sirve de pincel, así mi Voluntad sirve de pincel en manos del alma para pintar su imagen en
mi corazón, y en Mí encontrará abundante tinta de amor para la variedad de los colores”.
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8-43
Agosto 19, 1908
El alma debe sembrar el bien con todo su ser.
(1) Habiendo hecho la meditación acerca de que quien siembra el bien cosechará el bien, y
quien siembra vicios cosechará males, estaba pensando en cuál sería el bien que yo podría
sembrar estando en mi posición, miseria e inhabilidad mías. En este momento me he sentido
recogida y oía decirme en mi interior:
(2) “Con todo, con todo su ser el alma debe sembrar el bien; el alma tiene una inteligencia
mental, y ésta la debe aplicar a comprender a Dios, a pensar siempre en el bien, jamás dejar
entrar en la mente alguna mala semilla, y esto es sembrar bien con la mente; así de la boca,
jamás sembrar semillas malas, esto es, palabras malas, indignas de un cristiano, sino siempre
decir palabras santas, útiles, buenas, esto es sembrar bien con la boca; así con el corazón, amar
sólo a Dios, desear, palpitar, tender a Dios, esto es sembrar bien con el corazón; con las manos
hacer obras santas, con los pies caminar tras los ejemplos de Nuestro Señor, y he aquí otra
semilla buena”.
(3) Yo, al oír esto pensaba entre mí: “Así que en mi posición puedo también yo sembrar bien
a pesar de mi extrema miseria”. Pero lo pensaba con cierto temor por las cuentas que el dueño
del campo me pedirá si he sembrado bien o no; y en mi interior oía repetir: