(10) Y yo: “Temo tanto que mi estado no sea Voluntad de Dios. Mira, en los primeros años de
esta enfermedad me sucedía a intervalos, sentía que Nuestro Señor me llamaba porque me
quería víctima, y al mismo tiempo me sentía sorprender por dolores y heridas internas, tanto,
que externamente parecía como si hubiera tenido un accidente, por lo tanto temo que mi fantasía
me producía esos males”.
(11) Y el santo: “La señal segura para conocer si un estado es Voluntad de Dios, es si el alma
está dispuesta a hacer diversamente si conociera que la Voluntad de Dios no fuera más aquella”.
(12) Y yo, no quedando convencida he agregado: “Querido santo, no te he dicho todo,
escucha, las primeras veces fue a intervalos, pero desde que Nuestro Señor me llamó a la
inmolación continua ya van 21 años que estoy siempre en cama, ¿y quién te podrá decir las
vicisitudes? A veces parece que me deja, me quita el sufrir que es mi único y fiel amigo en mi
estado, y yo quedo triturada sin Dios, sin el sostén del mismo sufrir, por esto las dudas, los
temores de que mi estado no es Voluntad de Dios”.
(13) Y Él todo dulzura: “Te repito lo que te dije antes, si estás dispuesta a hacer la Voluntad
de Dios si la conocieras, tu estado es de su Voluntad”.
(14) Y como yo siento en el alma, que si conociera la Voluntad de Dios con toda claridad
estaría dispuesta a costa de mi propia vida, a seguir su Santo Querer, por eso he quedado más
tranquila.
(15) Sean siempre dadas las gracias al Señor.
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8-35
Mayo 3, 1908
Efectos de la circulación del Divino Querer en el alma.
(1) Continuando mi habitual estado, en cuanto he sentido junto a mí a Nuestro Señor, me ha
dicho:
(2) “Hija mía, en el alma que hace mi Voluntad circula mi Querer en todo su ser, como le
circula la sangre, así que está en continuo contacto conmigo, con mi potencia, sabiduría, caridad,
belleza, así que toma parte en todo lo mío. Por eso, no viviendo más de su querer, su querer
vive en el mío, y así como el mío circula en el suyo, así el suyo circula en todo mi Ser y siento
continuamente su contacto, y sintiéndome continuamente tocado por ella, tú no puedes
comprender cuánto siento amarla, cuánto quiero favorecerla y consentir en todo lo que me pide,
y si se lo negase, me lo negaría a Mí mismo, porque a fin de cuentas, viviendo de mi Querer no
pide otra cosa que lo que quiero Yo, esto quiere y sólo esto la hace feliz, tanto para ella como
para los demás, porque su vida está más en el Cielo que en la tierra, este es el fruto que produce
mi Voluntad, beatificarla anticipadamente”.
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8-36
Mayo 12, 1908
Los ricos, con su mal ejemplo han envenenado a los pobres.
(1) Continuando mi habitual estado, estaba rogando a Nuestro Señor que se dignara poner
paz en los ánimos que están todos en discordia, los pobres quieren agredir a los ricos; hay una
agitación, una avidez de sangre humana, que parece que ellos mismos no saben contenerse