que ama y que ha recibido en sí esta Vida Divina; otro recibe la comunión, ciertamente recibe
en sí la Vida Divina, pero puede decir que esa Vida permanece en él sólo si tenía las verdaderas
disposiciones, porque se ve que algunos reciben la comunión, se confiesan, y ante las ocasiones
y circunstancias no se ve en ellos la paciencia de la Vida Divina, y si falta la paciencia falta el
amor, porque el amor se conoce sólo con el sacrificio, he aquí las dudas; mientras que la
paciencia, la resignación, son los frutos que sólo produce la Gracia y el amor”.
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8-27
Marzo 9, 1908
Las vidas de todos palpitaban en el corazón de Jesús.
(1) Continuando mi habitual estado, en cuanto ha venido el bendito Jesús, parecía que se
acercaba a mí y me hacía oír los latidos de su corazón, los oía muy fuerte, y en su latido
palpitaban muchos otros pequeños latidos. Y Él me ha dicho:
(2) “Hija mía, en este estado se encontraba mi corazón en el momento de mi Pasión. En mi
corazón palpitaban todas las vidas humanas, que con sus pecados estaban todas en actitud de
darme la muerte, y mi corazón a pesar de su ingratitud, llevado por la violencia de amor les
restituía a todos la vida, por eso palpitaba tan fuerte, y en mi latido encerraba todos los latidos
humanos, haciéndolos resurgir en latidos de gracia, de amor y de delicias divinas”.
(3) Y ha desaparecido. Después de esto, habiendo pasado una jornada de muchas visitas,
me sentía cansada, y en mi interior me lamentaba con Nuestro Señor diciendo: “Aleja de mí a
las criaturas; me siento muy oprimida, no sé qué cosa encuentran o quieren de mí, ten piedad
de la violencia que me hago continuamente para entretenerme Contigo en mi interior y con las
criaturas en el exterior”. En ese momento ha venido la Reina Mamá y me ha dicho levantando
su mano derecha y señalando hacia mi interior en el que parecía que estaba el amable Jesús:
(4) “Hija amada mía, no te oprimas, las criaturas corren a donde está el tesoro, y como en ti
está el tesoro de los sufrimientos, donde está encerrado mi dulce Hijo, por eso vienen a ti. Pero
tú mientras tratas con ellos no te distraigas de tu tesoro, haciendo amar a cada uno el tesoro
que en ti contienes, cual es la cruz y mi Hijo, así los demás se irán enriquecidos”.
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8-28
Marzo 13, 1908
El calor de la unión con Jesús, disipa del
alma el frío de las inclinaciones humanas.
(1) Estando en mi habitual estado ha venido un demonio que hacía cosas extrañas. En cuanto
ha desaparecido yo no he vuelto a pensar en él, tanto de olvidarme de sus extrañezas,
ocupándome sólo de mi único y sumo Bien. Pero después me ha venido el pensamiento: “Cómo
soy mala, insípida, ninguna cosa me causa impresión”. Y el bendito Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, hay ciertas regiones en las que las plantas no están sujetas a los fríos, a las
heladas, a las nevadas, y por eso no son despojadas de sus hojas, de sus flores y de sus frutos,
y si tienen épocas de reposo es por breve tiempo, porque cuando se cosechan los frutos se
necesita poco tiempo para hacer crecer otros frutos, porque el calor las fecunda admirablemente
y no están sujetas a largos períodos de inactividad, como lo están las plantas en las regiones
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