(3) Y yo he dicho: “¿Cómo puede ser posible que quedes herido y te escondes y me haces
penar tanto en esperar tu venida? ¿Éstas son las heridas, esto es lo mucho que me quieres?”
(4) Y Él: “Más bien no he dicho nada de todo lo que debería decirte, y el alma misma no puede
comprender, mientras es viadora, todo el bien y el amor que corre entre las criaturas y el
Creador, porque su obrar, el hablar, el sufrir, está todo en mi Vida, porque sólo haciéndolo así
puede disponer para bien de todos. Sólo te digo que cada pensamiento tuyo, latido y movimiento,
cada miembro tuyo, cualquier hueso tuyo sufriente, son tantas luces que salen de ti, que
tocándome a Mí las difundo para bien de todos, y Yo te mando triplicadas tantas otras luces de
gracia, y en el Cielo te las daré de gloria. Basta decirte que es tanta la unión, la estrechez que
hay, que el Creador es el órgano y la criatura el sonido; el Creador es el sol, la criatura los rayos;
el Creador la flor, la criatura el olor; ¿puede estar acaso el uno sin el otro? Ciertamente que no.
¿Crees tú que no tengo cuenta de todo tu trabajo interno y de tus penas? ¿Cómo puedo
olvidarlas si salen de Mí mismo, y son una sola cosa Conmigo? Agrego aún que cada vez que
se hace memoria de mi Pasión, siendo ésta un tesoro expuesto para bien de todos, es como si
el alma pusiera este tesoro en el banco para multiplicarlo y distribuirlo para bien de todos”.
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8-19
Noviembre 23, 1907
Si el alma sufre distracciones en la comunión,
es señal de que no se ha dado toda a Dios.
(1) Habiéndome enterado por una persona, que fácilmente se distraía en la comunión, estaba
diciendo en mi interior: “¿Cómo es posible distraerse estando Contigo? ¿Acaso no queda toda
absorbida en Ti?” Después, encontrándome en mi habitual estado, estaba haciendo mis
acostumbradas cosas internas, y veía como si quisiera entrar en mí alguna distracción, y a Jesús
bendito que poniendo sus manos impedía que entrara, y después me ha dicho:
(2) “Hija mía, si el alma sufre distracciones, disturbios, es señal de que no se ha dado toda a
Mí, porque cuando el alma se ha dado toda a Mí, siendo cosa mía sé tener bien custodiado mi
don; mientras que, cuando en virtud del libre albedrío no me dan todo, Yo no puedo tener esa
custodia especial, y estoy obligado a sufrir las cosas molestas que turban mi unión con ellas,
mientras que cuando es toda mía, el alma no hace ningún esfuerzo para estarse tranquila, el
empeño es todo mío para no dejar entrar ninguna cosa que pudiera turbar nuestra unión”.
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8-20
Diciembre, 1907
La intención del alma en todo su obrar,
debe ser encontrarse con Jesús.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, estaba pensando en el momento en el que el
bendito Jesús encontró a su bendita Madre en el camino del calvario, y mientras los compadecía,
el dulce Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, mi Madre salió el día de mi Pasión sólo para poder encontrar y aliviar a su Hijo.
Así el alma verdaderamente amante, en todo su obrar, su intención es únicamente la de
encontrar a su querido amado y aliviarlo del peso de la cruz, y como la vida humana es una