continua actitud de acciones, sea internas o externas, el alma no hace otra cosa que continuos
encuentros con su amado; ¿y solamente lo encontrará? No, no, lo saludará, lo abrazará, lo
besará, lo consuela, lo ama, y aunque sea con una sola palabrita que le diga de prisa, Él quedará
satisfecho y contento, y conteniendo la acción siempre un sacrificio, si la acción sirve para
encontrar el sacrificio que hay dentro de la acción, servirá para aliviarme del peso de mi cruz.
¿Cuál será la felicidad de esta alma que en su obrar está en continuo contacto Conmigo? Cómo
crecerá siempre más mi amor en cada encuentro que haga Conmigo mediante su obrar. Pero
cuán pocos se sirven de esto para encontrar el brevísimo camino de sus acciones para venir a
Mí y estrecharse, aliviarme de tantas aflicciones que me dan las criaturas”.
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8-21
Enero 23, 1908
Jesús jamás va al alma inútilmente. El contemporizar
da tiempo y lugar a los enemigos para mover batalla.
(1) Habiendo venido M., me ha dicho que en estas venidas de Nuestro Señor yo no merecía
nada, y que sólo merecía cuando practicaba las virtudes; y también me ha pedido que rezara
por ciertas necesidades suyas. Después, en el curso del día he estado pensativa por lo que
había oído, y para quitarme de encima este pensamiento decía entre mí:
(2) “Adorable bien mío, Tú sabes que jamás he puesto atención a los méritos, sino sólo a
amarte, me parece que me quisiera hacer sierva en tu casa si me ocupara en la adquisición de
méritos; pero no, no quiero ser sierva, sino hija, más bien Tú mi amado y yo la tuya”.
(3) Pero a pesar de esto el pensamiento volvía frecuentemente. Ahora, encontrándome en mi
habitual estado, mi bendito Jesús ha venido y me ha dicho:
(4) “Hija mía, M. no te ha dicho la verdad, porque cuando voy a un alma, jamás voy inútilmente,
sino que siempre le llevo algún beneficio, ahora le hablo de las virtudes, ahora la corrijo, ahora
le comunico mi belleza, de modo que todas las otras cosas le parecen feas, y tantas otras cosas,
y aunque no dijese nada, ciertamente que el amor se desenvuelve de más en el alma, y por
cuanto más me ama, más vengo Yo a amarla, y los méritos del amor son tan grandes, nobles y
divinos, que comparados a los otros méritos se puede decir: Aquellos de plomo, y éstos de oro
puro. Y además, él ha venido, y ciertamente que no ha venido como una estatua, ha tratado de
decirte alguna palabra, de hacerte algún beneficio, aunque como criatura, ¿y Yo, que soy
Creador, haré cosas inútiles?”.
(5) En este momento he recordado las necesidades que me había dicho M., y rogaba a
Nuestro Señor que lo atendiera. Entonces me parecía verlo con un vestido color plateado, y de
la cabeza descendía un velo negro que le cubría parte de los ojos, y este velo parecía que se
extendiera también a otra persona que estaba atrás de él. Yo no entendía nada de esto y el
bendito Jesús me ha dicho:
(6) “El vestido plateado que le ves es su pureza en el obrar, y el velo negro es porque mezcla
de lo humano, y esto de humano que mezcla es como velo que cubriéndole la luz de la verdad
que le resplandece en la mente, lo hace obrar algunas veces con temor, o bien para contentar
a algún otro, y no según la verdad que mi Gracia le hace resplandecer en su mente”.
(7) Y yo: “Señor, escúchalo y concédele lo que me ha dicho, pues es cosa que concierne tanto
a tu Gloria”.
(8) Y Él: “El contemporizar, a un alma indecisa, da tiempo y lugar a los enemigos de hacerle
la guerra; mientras que no dando tiempo y mostrándose resuelto e irremovible se cierran las
puertas a los enemigos, y se tiene el bien de no exponerse ni siquiera a la disputa, así que si
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