(2) “Hija, la cruz es parte de la vida, y solamente no la ama quien no ama la propia vida, porque
sólo con la cruz injerté la Divinidad a la humanidad perdida; sólo la cruz es la que continúa la
Redención en el mundo, injertando a cualquiera que la recibe en la Divinidad; y quien no la ama
significa que no sabe nada ni de virtudes, ni de perfección, ni de amor de Dios, ni de verdadera
vida; sucede como a un rico que habiendo perdido las riquezas se le presenta un medio para
adquirirlas de nuevo, y tal vez de más; ¿cuánto no amaría este medio? ¿Y no pondría acaso la
propia vida en este medio para encontrar de nuevo la vida en las riquezas? Así es la cruz, el
hombre se había vuelto pobrísimo, y la cruz es el medio no sólo para salvarlo de la miseria, sino
para enriquecerlo con todos los bienes; por eso la cruz es la riqueza del alma”.
(3) Y ha desaparecido, y yo he quedado más amargada pensando en la pérdida que había
sufrido.
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8-14
Octubre 12, 1907
Ve lugares devastados por la Justicia.
(1) Después de haber pasado días de privación y de lágrimas, finalmente esta mañana ha
venido Jesús y me ha dicho:
(2) “¡Ah! hija mía, tú no sabes nada de lo que debe suceder de aquí a un año. ¡Oh, cuántas
cosas sucederán! Mira un poco”.
(3) Mientras me encontraba en esto me he encontrado fuera de mí misma junto con Jesús, y
veía, dónde lugares hundidos y ciudades enteras sepultadas, donde lugares inundados y
desaparecido lo que en aquellos lugares existía, en otros puntos terremotos con daño notable,
gente muerta, revoluciones en más lugares, y en ciertos puntos tan violentas, que no se podía
poner un pie en la tierra sin pisar sangre humana. ¿Pero quién puede decir lo que de trágico se
veía? Después de esto el buen Jesús ha agregado:
(4) “¿Has visto? ¡Ah! hija mía, ánimo, paciencia en el estado en el que te encuentras, la justicia
queriendo descargarse sobre las criaturas evita descargarse sobre de ti, y el vacío de tus
sufrimientos llenará el vacío de los sufrimientos de ellas; dejemos correr un poco la justicia, es
necesario; las criaturas se ensoberbecen demasiado, después terminará todo y Yo estaré
contigo como antes”.
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8-15
Octubre 29, 1907
El verdadero amor y el sacrificio.
(1) Encontrándome en mi habitual estado me he encontrado fuera de mí misma, y veía al niño
Jesús, que poniéndose sobre mi cama me golpeaba con sus manos todo el cuerpo, dándome
también patadas. Cuando me ha abatido muy bien y pisoteado, ha desaparecido. Volviendo en
mí misma no entendía el por qué de estos golpes, pero estaba contenta porque recordaba que
yo misma me ponía bajo Jesús para ser más golpeada. Después, sintiéndome toda magullada,
de nuevo he sido sorprendida por el bendito Jesús, que quitándose la corona de espinas, Él
mismo la ha clavado en mi cabeza, pero con tal fuerza que todas las espinas me penetraban
dentro; después, metiéndose en mi interior, casi en acto de seguir más adelante me ha dicho:
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