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I. M. I
8-1
Junio 23, 1907
El acto más bello es el abandono en la Voluntad de Dios.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, el bendito Jesús no venía, y yo estaba pensando
entre mí cuál sería el acto más bello y más acepto a Nuestro Señor, que pudiese más fácilmente
inducirlo a venir: El dolor de las propias culpas o la resignación. Mientras estaba en esto, en
cuanto ha venido me ha dicho:
(2) “Hija, el acto más bello y que más me agrada es el abandono en mi Voluntad, pero tanto,
que no se recuerde que existe el propio ser, sino que todo para ella sea el Divino Querer. Si bien
el dolor de las propias culpas es bueno y laudable, pero no destruye el propio ser; en cambio el
abandonarse del todo en mi Voluntad destruye el propio ser y readquiere el Ser Divino.
Entonces, el alma con abandonarse en mi Voluntad, me da más honor, porque me da todo lo
que Yo puedo exigir de la criatura, y vengo a readquirir en Mí lo que de Mí había salido, y el
alma readquiere lo único que debería readquirir, a Dios con todos los bienes que el mismo Dios
posee, sólo que, hasta que el alma está del todo en la Voluntad de Dios, readquiere a Dios, y si
se sale de mi Voluntad readquiere su propio ser junto con todos los males de la corrompida
naturaleza”.
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8-2
Junio 25, 1907
El alma detenida o caminando, debe estar siempre en la Divina Voluntad.
(1) Esta mañana estaba pensando en que me sentía como detenida, sin ir ni hacia adelante
ni hacia atrás, y decía: “Señor, yo misma no sé decir lo que siento, si estoy atrás, o detenida, o
adelante, pero del resto no me aflijo, pues con tal que esté en tu Voluntad estoy siempre bien,
en cualquier punto o en cualquier modo que pueda estar, tu Voluntad es siempre santa y yo en
cualquier modo que esté, estaré siempre bien”.
(2) En ese momento el bendito Jesús ha venido por poco tiempo y me ha dicho:
(3) “Hija mía, ánimo, no temas si te sientes detenida, pero está atenta a que esas detenidas
las hagas en mi Voluntad, sin salirte en nada de mi Querer. También Yo me detengo, pero en
un abrir y cerrar de ojos hago más de lo que no he hecho por años y años; mira, para el mundo
parece que Yo estuviera detenido, porque mereciendo ser severamente castigado y no
haciéndolo, parece que no esté caminando, pero si tomo la vara en mis manos, verás como me
reharé de todas mis paradas. Así tú, estando siempre en mi Voluntad, si ves que mi Voluntad te
quiere detenida, detente entonces y goza de mi Voluntad; si ves que mi Voluntad quiere que
camines, camina pues, pero camina siempre en mi Querer, porque caminando en mi Voluntad
caminarás Conmigo mismo y tendrás la misma Voluntad de mi caminar, por eso estate siempre
en mi Voluntad, detenida o en camino, y estarás siempre bien”.
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14 Este libro ha sido traducido directamente del original manuscrito de Luisa Piccarreta