(2) “Hija mía, quien está en continua actitud de amarme está siempre Conmigo, y no puede
ser jamás aguijón que pueda darme fastidio, sino puntal que me sostiene, me consuela, me
endulza, porque el verdadero amor tiene la propiedad de hacer feliz a la persona amada, y
además, quien siempre me ama no podrá jamás desagradarme, porque el amor absorbe toda
la persona, a lo más podrá haber pequeñas cosas que el alma misma ni siquiera advierte que
me puedan desagradar, y el amor mismo toma el empeño de purificarla para hacer que Yo pueda
encontrar siempre en ella mis delicias”.
+ + + +
7-79
Enero 25, 1907
Castigos. Ve ciudades desiertas.
(1) Paso días amarguísimos por las privaciones casi continuas del bendito Jesús, a lo más
por un instante y como relámpago se hace ver y en seguida se esconde tan adentro en mi
interior, que no lo puedo encontrar, y siempre en silencio. Ahora, habiéndolo visto después de
mucho esperar, pero muy amargado y oprimido, le he dicho: “Pero dime al menos qué cosa te
hace sufrir tanto?” Y Él, de mala gana, sólo por contentarme me ha dicho:
(2) “¡Ah! Hija mía, tú no sabes lo que debe suceder, si te lo dijera romperías mi indignación y
no haría lo que debo hacer. He aquí el por qué guardo silencio. Tú tranquilízate acerca del modo
que tengo contigo en este periodo de tiempo, ten valor, te será demasiado amargo, pero hazla
de atleta, de generosa, viviendo siempre, y muerta, en mi Voluntad, sin ni siquiera llorar”.
(3) Dicho esto se ha escondido más adentro en mi interior, dejándome como petrificada, sin
ni siquiera poder llorar su privación.
(4) Ahora para obedecer escribo que desde antes del mes de enero hasta ahora, no hago otra
cosa que encontrarme fuera de mí misma, tal vez sea sólo un sueño, pero me parecía ver lugares
desolados, ciudades desiertas, calles enteras con las casas cerradas sin que ninguno camine
por ellas, gentes muertas, y es tanto el espanto al ver estas cosas que me quedo como atontada
y quisiera imitar a mi buen Jesús estándome yo también taciturna y silenciosa. El por qué de
esto no lo sé decir, porque mi luz Jesús no me dice nada. Lo he escrito sólo por obedecer.
(5) Deo Gratias.
+ + + +
7-80
Febrero 20, 1907
La incorrespondencia a la Gracia.
(1) Continúa siempre en silencio y viniendo por un instante y como relámpago; paso mis días
en la amargura y como atónita, todo mi interior ha quedado golpeado como por un rayo, sin
poder caminar hacia adelante ni hacia atrás, yo misma no sé decir lo que ha sucedido en mi
interior, creo que sea mejor callar que hablar de ello. Entonces, esta mañana en cuanto ha
venido me ha dicho:
(2) “Hija mía, quien no corresponde a mi gracia, vive como esas aves que viven de rapiña, así
el alma no hace otra cosa que vivir de rapiña, me roba la gracia, vive y no me reconoce y además
me ofende”.
(3) Y como relámpago ha desaparecido dejándome más admirada que antes.