7-67
Noviembre 18, 1906
Las obras sin espíritu interior y sin
recta intención, envanecen el alma.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, como una sombra he visto al bendito Jesús, y sólo
me ha dicho:
(2) “Hija mía, si a un alimento se le pudiera separar la sustancia y una persona lo comiera,
valdría nada, más bien serviría para inflar su estómago. Así son las obras sin espíritu interior y
sin recta intención, vacías de sustancia divina, valen nada y sirven sólo para inflar a la persona,
así que recibe más daño que bien”.
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7-68
Noviembre 20, 1906
La obediencia comunica al alma la fuerza divina.
(1) Continua mi pobre estado lleno de amarguras, pero de paz, por las casi continuas
privaciones que sufro; entonces como relámpago lo he visto diciéndome:
(2) “Hija mía, la obediencia es un muro irremovible, y tal vuelve al alma, y no sólo esto, sino
que para ser irremovible es necesario ser fuerte, robusto, y la obediencia comunica la fuerza
divina, de modo que todas las cosas ante la fuerza divina que el alma tiene, quedan débiles, así
que ella puede remover todo, pero a ella no la puede remover ninguno”.
(3) Y ha desaparecido.
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7-69
Noviembre 28, 1906
El bien de obrar junto con Jesús.
(1) Continuando mi pobre estado, en cuanto he visto al bendito Jesús parecía que se
transformaba todo en mí, de modo que si yo respiraba sentía su respiro en el mío; si yo movía
un brazo, sentía mover el suyo en el mío, y así de todo lo demás. Mientras esto hacía me ha
dicho:
(2) “Hija amada mía, mira en qué estrecha unión estoy Yo contigo, así te quiero a ti, toda unida
y estrechada Conmigo; y esto no creas que lo debes hacer sólo cuando sufres o rezas, sino
siempre, siempre; si te mueves, si respiras, si trabajas, si comes, si duermes, todo, todo lo debes
hacer como si lo hicieras en mi Humanidad y saliera de Mí tu obrar, de modo que no deberías
ser tú otra cosa que la cáscara, y rota la cáscara de tu obra se debería encontrar el fruto de la
obra divina, y esto debes hacerlo en favor de toda la humanidad, de modo que mi Humanidad
se debe encontrar como viviente en medio de las criaturas, porque haciendo tú todo, aun las
acciones más indiferentes con esta intención de recibir de Mí la vida, tu acción adquiere el mérito
de mi Humanidad, porque siendo Yo Hombre y Dios, en mi respiro contenía los respiros de
todos, los movimientos, las acciones, los pensamientos, todo contenía en Mí, así que los