(5) Yo he quedado como arrebatada y decía entre mí: “¿Pero es que se puede llegar a esto?
Y casi dudaba diciendo: “Tal vez ha querido ponerme una tentación para ver lo que hago yo, y
darme ocasión de decir más disparates y hacerme ver hasta dónde llega mi soberbia; sin
embargo creo que es bueno decir algún disparate, porque al menos se le obliga a Él a decir
alguna cosa, y se tiene el bien de oír su voz, que hace regresar de la muerte a la vida”. Y pensaba
qué otro disparate podría decir. Mientras estaba en esto se ha movido de nuevo y ha replicado:
(6) “Tú quieres tentarme, no Yo, y además, deja de dudar de mis verdades”.
(7) Y ha hecho silencio. Yo me sentía confundida e iba pensando en lo que me había dicho,
pero quién puede decirlo todo, son cosas que no se pueden expresar.
+ + + +
7-63
Noviembre 9, 1906
Efectos de meditar siempre en la Pasión.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, estaba pensando en la Pasión de Nuestro Señor,
y mientras esto hacía ha venido y me ha dicho:
(2) “Hija mía, me es tan querido quien siempre va pensando en mi Pasión, y siente desagrado
y me compadece, que me siento como retribuido por todo lo que sufrí en el curso de mi Pasión,
y el alma rumiándola siempre, viene a formar un alimento continuo, en el que hay tantos diversos
condimentos y sabores que producen diversos efectos. Así que si en el curso de mi Pasión me
dieron cadenas y cuerdas para atarme, el alma me desata y me da la libertad; aquellos me
despreciaron, me escupieron y me deshonraban, ella me aprecia, me limpia de esas escupitinas
y me honra; aquellos me desnudaron y me flagelaron, ella me cura y me viste; aquellos me
coronaron de espinas tratándome como rey de burla, me amargaron la boca con hiel y me
crucificaron, el alma rumiando todas mis penas me corona de gloria y me honra como su Rey,
me llena la boca de dulzura dándome el alimento más exquisito como es el recuerdo de mis
mismas obras, y desclavándome de la cruz me hace resucitar en su corazón, dándole Yo por
recompensa, cada vez que hace esto, una nueva vida de gracia, así que ella es mi alimento y
Yo me hago su alimento continuo. Así que la cosa que más me agrada es que el alma piense
siempre en mi Pasión”.
+ + + +
7-64
Noviembre 12, 1906
El alma da a Jesús la habitación en el
tiempo, y Él la da al alma en la Eternidad
(1) Continuando mi acostumbrado estado, estaba diciendo al bendito Jesús: “¡Oh, cuánto
quisiera amarte para ser más amada por Ti!” Y Él en mi interior me ha dicho:
(2) “Te amo tanto, que jamás te dejo, y habito en ti continuamente”.
(3) Y yo: “Gracias por tu bondad de habitar en mí, pero no estoy tan contenta, estaría más
contenta y me sentiría más segura si yo pudiese habitar en Ti”.
(4) Y Él: “¡Ah! Hija mía, en el tiempo tú me darás habitación a Mí, en la eternidad Yo te la daré
a ti, y debes estar contenta y segura porque Aquél que habita en ti tiene potencia para mantener
consolidada y libre de todo peligro su habitación”.