que goza sería una tonta y sin cerebro. Lo único que podría hacer es esto, que la persona en
vez de gozar la luz del sol, podría decir, yo quiero caminar a la sombra, y retirarse de la luz, y el
alma retirándose de mi luz queda en tinieblas, y las tinieblas no pueden producir otra cosa que
mal”.
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7-61
Octubre 31, 1906
Cómo el alma, por cada sufrimiento
adquiere un reino de más en sí misma.
(1) Continuando mi habitual estado, por poco tiempo ha venido el bendito Jesús, y solamente
me ha dicho:
(2) “Hija mía, cada sufrimiento que el alma padece es un dominio de más que adquiere de sí
misma, porque la paciencia en el sufrir es régimen, y rigiéndose a sí misma, por cuanto más
sufre tantos dominios de más adquiere, y no hace otra cosa que ampliar y engrandecer su reino
del Cielo, adquiriendo riquezas inmensas para la vida eterna. Así que cada cosa de más que tú
sufres, debes tener en cuenta que adquieres un reino de más en tu alma, esto es, un reino de
gracia correspondiente a un reino de virtud y de gloria”.
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7-62
Noviembre 6, 1906
La fe y la esperanza en el alma que vive en el Divino Querer.
(1) Mientras estaba rezando, y según mi costumbre que lo que hago lo hago como si lo
estuviera haciendo con Nuestro Señor y con sus mismas intenciones, así estaba recitando el
credo, y no poniendo atención decía que intentaba tener la fe de Jesucristo para reparar tantas
incredulidades y para impetrar que todos tuviesen el don de la fe. Mientras estaba en esto se ha
movido en mi interior y me ha dicho:
(2) “Te equivocas, Yo no tenía ni fe, ni esperanza, ni las podía tener porque Yo era el mismo
Dios, Yo era sólo Amor”.
(3) Al oír amor, me agradaba tanto el poder llegar a ser sólo amor, que no poniendo atención
he dicho otro disparate, esto es: “Señor mío, también yo quisiera ser como Tú, toda amor y nada
más”. Y Él ha agregado:
(4) “Esta es mi idea, por eso te voy hablando frecuentemente de la perfecta resignación,
porque viviendo de mi Querer el alma adquiere el amor más heroico, y llega a amarme con mi
mismo amor y se vuelve toda amor, y volviéndose toda amor, está continuamente en contacto
Conmigo, así que está conmigo, en Mí, y por Mí hace todo lo que quiero, no se mueve, ni desea
otra cosa que mi Querer, en el cual está encerrado todo el amor del Eterno, y donde queda ella
encerrada; y viviendo de este modo el alma llega casi a perder la fe y la esperanza, porque
llegando a vivir del Querer Divino, el alma no se siente más en contacto de la fe y de la
esperanza, pues si vive de su Querer, ¿qué cosa debe creer si lo ha encontrado y hace de Él su
alimento? ¿Y qué cosa debe esperar si ya lo posee, viviendo no fuera de Dios sino en Dios? Por
eso la verdadera y perfecta resignación es el sello de la segura predestinación, y la certeza de
la posesión de Dios que el alma adquiere. ¿Has entendido? Piénsalo bien”.