todo, y todo queda detrás de él; así que quien ama mucho y no quien hace mucho, será más
agradable al Señor. Parece que estoy diciendo disparates, ¿pero qué puedo hacer? La
obediencia tiene la culpa, ¿quién no sabe que las cosas de allá no se pueden decir acá? Por
eso para no decir más desatinos termino.
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7-56
Octubre 18, 1906
Las obras que más agradan a Jesús, son las obras ocultas.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, después de haberme hecho esperar mucho ha
venido el bendito Jesús y me ha dicho:
(2) “Hija mía, las obras que más me agradan son las obras ocultas, porque exentas de
cualquier espíritu humano contienen tanto valor en ellas, que Yo las tengo como las cosas más
excelentes dentro de mi corazón; tanto, que confrontadas mil obras externas y públicas con una
obra interna y oculta, las mil externas quedan por debajo de la obra interna, porque en las obras
externas el espíritu humano toma siempre su parte”.
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7-57
Octubre 20, 1906
Jesús se lamenta por el estado de sus Ministros.
(1) Encontrándome fuera de mí misma me he encontrado dentro de una iglesia, en el cual
había mucha gente asistiendo a las funciones sagradas. En ese momento parecía que por
autoridad del gobierno entraban otras personas a profanar el lugar santo. Quién bailaba, quién
violentaba y quién metía mano al Santísimo y a los sacerdotes. Yo al ver esto lloraba y rogaba
diciendo al Señor: “No permitas que lleguen a esto, a profanar vuestros sagrados templos,
porque quién sabe cuántos castigos tremendos descargarás sobre tus criaturas por estos
horrendos pecados”. Mientras esto decía me ha dicho:
(2) “Hija mía, la causa de todos estos enormes delitos han sido los pecados de los sacerdotes,
porque un pecado es causa y castigo de hacer caer en otros pecados. Primero me lo han
profanado ellos, ocultamente, mi santo templo con las misas sacrílegas, con mezclar los actos
impuros en la administración de los sacramentos, y han llegado, bajo el aspecto de cosas santas
no sólo a profanar mis templos de piedra, sino a profanar y a violentar mis templos vivos, que
son las almas y a profanar mi mismo Cuerpo. De todo esto los seglares han tenido un indicio, y
no viendo en ellos la luz necesaria para su camino, es más, no han encontrado otra cosa en
ellos que tinieblas, han quedado tan obscurecidos que han perdido la bella luz de la fe, y sin luz
no es de asombrarse que lleguen a tan graves excesos.
(3) Por eso reza por los sacerdotes, a fin de que sean luz en los pueblos, para que renaciendo
la luz, los seglares puedan adquirir la vida y ver los errores que cometen, y viéndolos tendrán
horror de cometer estos graves excesos, que serán causa de graves castigos”.
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