7-53
Octubre 13, 1906
Desapego. Necesidad de estos
escritos que son espejo divino.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, por poco tiempo se ha hecho ver mi buen Jesús y
me ha dicho:
(2) “Hija mía, para conocer si un alma está despojada de todo, basta con ver, si se suscitan
deseos santos o aun indiferentes y está dispuesta a sacrificarlos al Querer Divino con santa paz,
significa que está despojada; pero si en cambio se turba, se inquieta, significa que retiene para
sí alguna cosa”.
(3) Y yo, oyendo decir deseo, he dicho: “Mi sumo bien, mi deseo es que no quisiera escribir
más, cuánto me pesa, si no fuera por temor de salir de tu Querer y desagradarte, no lo haría”. Y
Él truncando mi hablar ha agregado:
(4) “Tú no lo quieres, pero Yo lo quiero, quiero aquello que te digo, y tú para obedecer escribe.
Por ahora esto que escribes sirve de espejo a ti y a aquellos que toman parte en tu dirección,
pero vendrá el tiempo en que servirá de espejo a los demás, así que lo que tú escribes dicho
por Mí, se puede llamar espejo divino, ¿y tú quisieras quitar este espejo divino a mis criaturas?
Piénsalo seriamente hija mía, y no quieras restringir este espejo de Gracia con no escribir todo”.
(5) Yo al oír esto he quedado confundida y humillada y con gran repugnancia de escribir estas
últimas palabras suyas, pero la obediencia me lo ha impuesto absolutamente, y sólo por
obedecer he escrito.
(6) Deo Gratias
+ + + +
7-54
Octubre 14, 1906
La propia estima envenena la Gracia. Purgatorio
de un alma por haber descuidado la comunión.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, me he encontrado fuera de mí misma con Jesús
niño, y parecía que decía a un sacerdote:
(2) “La estima propia envenena la Gracia en ti y en los demás, porque debiendo por tu oficio
suministrar la Gracia, si las almas advierten, porque fácilmente se advierte cuando hay este
veneno, que lo que dices y haces lo haces para ser estimado, la Gracia ya no entra sola, sino
junto con el veneno que tú tienes, y por lo tanto en vez de resurgir a la vida encuentran la
muerte”.
(3) Después ha agregado: “Es necesario vaciarte de todo para poderte llenar del Todo que es
Dios, y teniendo en ti el Todo, darás el Todo a todos aquellos que vendrán a ti, y dando el Todo
a los demás encontrarás todo a tu disposición, de modo que ninguno sabrá negarte nada, ni
siquiera la estima, es más, de humana la tendrás divina como conviene al Todo que habita en
ti”.
(4) Después de esto veía a un alma del purgatorio que al vernos se escondía y nos rehuía, y
era tal la vergüenza que ella sentía que permanecía como aplastada. Yo he quedado
asombrada, porque en vez de correr hacia el niño, huía; Jesús ha desaparecido y yo me he