batallas? La verdad, y la pura verdad, simple, desinteresada. He aquí el por qué las criaturas
quieren venir a ti. ¡Ah! Hija mía, en estos tristes tiempos, cómo es difícil encontrar quien
manifieste esta pura verdad, aun entre el clero, religiosos, y entre las almas devotas. En su
hablar y obrar se oculta siempre dentro alguna cosa de humano, de interés o de otras cosas, y
la verdad es manifestada como cubierta o velada, así que la persona que la escucha no es
tocada por la pura verdad, sino por el interés o por cualquier otro fin humano, en el cual ha sido
envuelta la verdad, y esa persona no recibe la gracia y los influjos que contiene la verdad. He
aquí el por qué de tantos sacramentos, confesiones desperdiciados, profanados y sin fruto. Si
bien Yo no dejo de darles luz, pero no me escuchan porque piensan para ellos, que si dijeran la
pura verdad perderían su prestigio, la benevolencia, y la naturaleza no encontraría más
satisfacciones, e irían en detrimento sus intereses. Pero, ¡oh! cómo se engañan, porque quien
todo deja por amor de la verdad, sobreabundará de todo más abundantemente que los demás;
por eso, por cuanto puedas, no dejes de manifestar esta pura y simple verdad, pero se entiende
que estando siempre en obediencia a quien te dirige”.
(3) Todo lo que concierne a la caridad lo he dicho velado, y habiéndome dicho la obediencia
que escribiera todo minuciosamente, sentía como una sentencia, porque aún no había
obedecido, y habiendo preguntado a Nuestro Señor, me ha dicho que estaba bien como lo había
dicho, porque quien se encuentra en esos defectos, ya entiende.
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7-45
Septiembre 18, 1906
La paz es luz al alma, luz al prójimo y luz a Dios.
(1) Después de haber esperado mucho, me sentía toda oprimida y un poco turbada, pensando
en el por qué no venía mi adorable Jesús. Entonces ha venido y me ha dicho:
(2) “Hija mía, la paz es luz al alma, luz al prójimo y luz a Dios, así que un alma en paz es
siempre luz, y siendo luz está siempre unida a la Luz eterna, de la cual toma siempre nueva luz
para poder dar también luz a los demás; así que si quieres siempre nueva luz, estate en paz”.
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7-46
Septiembre 23, 1906
Cómo el obrar por Cristo destruye la obra
humana, y Jesús la hace resurgir en obra divina.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, por poco tiempo ha venido el bendito Jesús, y
abrazándome me ha dicho:
(2) “Amada hija mía, el obrar por Cristo y en Cristo hace desaparecer la obra humana, porque
obrando en Cristo, y siendo Cristo fuego, consume la obra humana, y habiéndola consumido, su
fuego la hace resurgir en obra divina, por eso obra junto Conmigo, como si estuviéramos juntos
haciendo la misma cosa; si sufres, como si estuvieras sufriendo junto Conmigo; si rezas, si
trabajas, todo en Mí y junto Conmigo, y así perderás en todo las obras humanas y las
reencontrarás divinas. ¡Oh, cuántas riquezas inmensas podrían adquirir las criaturas, y no las
hacen suyas!”
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