respeto que se debe tener”. Yo me sentía sonrojar al oír esto, pero no podía hacer de otra
manera; y el Señor les ha dicho:
(2) “Sólo se pude decir que se ama, se estima y se respeta un objeto, cuando se lo quiere
hacer propio; y cuando no se lo quiere hacer propio, significa que no lo ama, y por lo tanto no se
le tiene estima ni respeto, como por ejemplo: Si se quiere conocer si alguien ama las riquezas,
hablando de ellas se ve que las tiene en gran estima, respeta a las personas ricas, no por otra
cosa sino porque son ricas, y todas las riquezas quisiera hacerlas suyas; si en cambio no las
ama, al sólo oír hablar de ellas se fastidia, y así de todas las otras cosas.
(3) Entonces, en vez de criticarla merece alabanzas, y si me quiere hacer suyo significa que
me ama, me estima y me respeta”.
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7-35
Julio 31, 1906
Jesús habla de la simplicidad.
(1) Continuando mi habitual estado, por poco tiempo ha venido el bendito Jesús, y
abrazándome me ha dicho:
(2) “Hija mía, la simplicidad es a las virtudes como el condimento a las comidas. Para el alma
simple no hay ni llaves ni puertas para entrar en Mí, ni Yo para entrar en ella, porque por todas
las partes puede entrar en Mí y Yo en ella, más bien, para decir mejor, se encuentra en Mí sin
entrar, porque por su simplicidad viene a semejarse a Mí que soy Espíritu simplísimo, y que sólo
porque soy simplísimo me encuentro por todas partes y nada puede huir de mi mano. El alma
simple es como la luz del sol, que a pesar de cualquier niebla, o de que sus rayos pasen por
cualquier inmundicia, permanece siempre luz, y da luz a todos, pero jamás se cambia. Así el
alma simple, cualquier mortificación o disgusto que pueda recibir, no cesa de ser luz para sí
misma y para aquellos que la han mortificado, y si ve cosas malas, ella no queda manchada,
queda siempre luz, ni jamás se cambia, porque la simplicidad es la virtud que más se asemeja
al Ser Divino, y sólo por esta virtud se viene a participar de las otras cualidades divinas, y sólo
en el alma simple no hay impedimentos ni obstáculos para que entre a obrar la Gracia Divina,
porque siendo luz una y luz la otra, fácilmente una luz se une, se transforma en la otra luz”.
(3) ¿Pero quién puede decir lo que comprendía de esta simplicidad? Siento en mi mente como
un mar, y que apenas puedo manifestar una gotitas de este mar, y desconectadas entre ellas.
(4) Deo Gratias
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7-36
Agosto 8, 1906
Cómo es necesario correr sin detenerse jamás.
(1) Esta mañana estando muy cansada por su privación, en cuanto ha venido el bendito Jesús
me ha dicho:
(2) “Hija mía, a la criatura para alcanzar su punto central le es necesario correr siempre, sin
detenerse jamás, porque corriendo se hace más fácil el camino, y conforme camina le será
manifestado el punto a donde debe llegar para encontrar su centro, y a lo largo del camino le
será suministrada la Gracia necesaria para el camino, y ayudada por la Gracia no sentirá el peso