de decirle lo que la obediencia quería. Yo comprendía que el arco era mi alma y la guadaña la
muerte.
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7-25
Junio 26, 1906
Ve a Jesús niño, la besa y la compadece.
(1) Continuando lo mismo, ha venido el confesor y ha seguido dándome la misma obediencia,
y habiendo venido el niño Jesús le he dicho mis amarguras sobre la obediencia, y Él me
acariciaba, me compadecía y me daba muchos besos. Con estos besos me infundía un aliento
de vida, y encontrándome en mí misma sentía como fortalecida mi humanidad. Sólo Dios puede
entender estas mis penas, porque son penas que yo no sé decir. Al menos espero que el Señor
quiera dar luz a quienes dan esta clase de obediencia. El Señor me perdone, el dolor me hace
decir disparates.
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7-26
Julio 2, 1906
Con sus sufrimientos forma un anillo a Jesús.
(1) Encontrándome en mi habitual estado y continuando mis sufrimientos un poco más, ha
venido mi bendito Jesús y me ha dicho:
(2) “Hija mía, verdaderamente ya te quiero traer, porque quiero estar libre para desempeñarme
con el mundo”.
(3) Parece que quería tentarme, pero yo no le he dicho nada de llevarme, porque la obediencia
quiere lo contrario, y también porque me duelo del mundo. Mientras esto pensaba, Jesús me ha
mostrado su mano, en la que lucía un bellísimo anillo con una gema blanca, y de esta gema
pendían muchas argollitas de oro entrelazadas, que formaban un bello adorno a la mano de
Nuestro Señor, y Él lo iba mostrando, tanto le agradaba, y después ha agregado:
(4) “Este anillo me lo has hecho tú en estos días pasados por medio de tus sufrimientos, y Yo
estoy preparando uno más bello para ti”.
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7-27
Julio 3, 1906
La Voluntad de Dios es el paraíso del alma en la tierra,
y el alma que hace la Voluntad de Dios, forma
el paraíso a Dios sobre la tierra.
(1) Habiendo recibido la comunión, me sentía toda unida y estrechada a mi divinísimo Jesús,
y mientras me estrechaba, yo me reposaba en Él, y Él se reposaba en mí; y después me ha
dicho:
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