7-19
Junio 13, 1906
El alma, con tal de ser más amada por su
sumo y único Bien, haría cualquier cosa.
(1) Me la paso siempre en continuas privaciones, a lo más se hace ver por instantes, o en mi
interior descansando y durmiendo, sin decirme una palabra, y si hago por lamentarme se
desinteresa diciéndome:
(2) “Injustamente te lamentas, ¿es a Mí al qué quieres? Y bien, me tienes en lo íntimo de tu
interior, ¿qué más quieres? O bien, ¿si me tienes todo en ti por qué te afliges? O si es porque
no te hablo, con sólo verme ya nos entendemos”. O bien se la saca con un beso, con un abrazo,
con una caricia; y si ve que no me tranquilizo me reprende severamente diciéndome:
(3) “Sólo me desagrada tu desagrado, si no te tranquilizas te haré desagradar de verdad
ocultándome del todo”.
(4) ¿Quién puede decir la amargura de mi alma? Me siento como tonta y no sé manifestar lo
que siento, y además, en ciertos estados de ánimo es mejor callar y seguir adelante. Esta
mañana, en cuanto lo he visto me he sentido transportar fuera de mí, y no sé decir bien si fuera
el paraíso, estaban muchos santos, todos incendiados de amor, pero lo asombroso era que
todos amaban, pero el amor de uno era distinto del amor del otro; yo, encontrándome con ellos
trataba de distinguirme y superarlos a todos en el amor, queriendo ser la primera de todos en
amarlo, no soportando mi corazón, demasiado orgulloso, que los demás me igualaran, porque
me parecía ver que quien más ama está más cerca a Jesús, y es más amado por Él. ¡Oh! El
alma llegaría a todos los excesos, no tomaría en cuenta ni vida ni muerte, ni piensa si le conviene
o no, en suma, haría aun locuras para obtener este intento, de estar más cerca de Él y de ser
amada un poquitito de más por su sumo y único Bien. Pero con mi sumo pesar, después de
breve tiempo, una fuerza irresistible me ha conducido en mí misma.
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7-20
Junio 15, 1906
Toda la Vida Divina recibe vida del amor.
(1) Después de haber esperado mucho, mi bendito Jesús ha venido como relámpago y me ha
dicho:
(2) “Hija mía, toda la Vida Divina, se puede decir que recibe vida del amor: El amor la hace
generar, el amor la hace producir, el amor la hace crear, el amor la hace conservar y da continua
vida a todas sus operaciones, así que si no tuviera amor, no obraría y no tendría vida. Ahora,
las criaturas no son otra cosa que chispas salidas del gran fuego de amor Dios, y su vida recibe
vida y actitud de obrar de esta chispa, así que también la vida humana recibe vida del amor;
pero no todos se sirven de ella para amar, para obrar lo bello, lo bueno, para todo su obrar, sino
que transformando esta chispa la usan: Quién para amarse a sí mismo, quién a las criaturas,
quién a las riquezas, y quién hasta a las bestias, todo esto con sumo desagrado de su Creador,
que habiendo hecho salir estas chispas de su gran fuego, anhela recibirlas todas de nuevo en
Sí, pero más engrandecidas, como otras tantas imágenes de su Vida Divina. Pocos son aquellos
que corresponden a la imitación de su Creador. Por eso amada mía ámame y haz que también