(2) “Hija mía, no quiero salir, estoy bien en ti, porque si salgo de tu humanidad, siendo que la
humanidad contiene ternura, compasión, debilidad, temor, sería como si saliera de dentro de mi
Humanidad viviente, y ocupando tú el mismo oficio mío de víctima, debería hacerte sentir el peso
de las penas de los demás, y por lo tanto perdonarlos en parte. Saldré, sí, pero no de dentro de
ti, sino fuera de Dios, sin Humanidad y mi justicia hará su curso como conviene para castigar a
las criaturas”.
(3) Y parecía que más se adentraba, y yo le repetía: “Señor, sal, perdona en parte a tus hijos,
tus mismos miembros, tus imágenes”. Y Él haciendo señas con la mano repetía:
(4) “No salgo, no salgo”.
(5) Esto lo ha repetido más y más veces. Me ha comunicado tantas cosas de lo que contiene
la humanidad, pero no sé decirlas, las tengo en la mente y no puedo explicarlas con palabras.
No hubiera querido escribir esto, pero la obediencia lo ha querido. Fiat, siempre Fiat.
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7-17
Mayo 15, 1906
El alma es como una esponja, que si se
exprime a sí misma, se impregna de Dios.
(1) Continuando mi habitual estado, sentía una extrema aflicción por la privación del bendito
Jesús, cansada y casi extenuada de fuerzas. Ahora, en cuanto se ha hecho ver en mi interior
me ha dicho:
(2) “Hija mía, lo que el alma debe hacer es un continuo exprimirse a sí misma, porque el alma
es como una esponja, se exprime a sí misma y se impregna de Dios, y embebiéndose de Dios
siente la Vida de Dios en sí misma, y por eso siente el amor a la virtud, siente tendencias santas,
se siente vacía de sí misma y transformada en Dios, y si no se exprime a sí misma queda
impregnada de sí misma, y por lo tanto siente todos los efectos que contiene la corrupta
naturaleza, todos los vicios asoman la cabeza: La soberbia, la envidia, la desobediencia, la
impureza, etc, etc”.
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7-18
Mayo 18, 1906
El alma sufre mientras Jesús reposa.
(1) Estaba sufriendo tanto en el alma y en el cuerpo, que yo misma no sé cómo es que vivo,
entonces he visto en mi interior al bendito Jesús que reposaba y dormía tranquilamente; yo lo
llamaba, lo jalaba, pero Él no me prestaba atención. Después de mucho esperar me ha dicho:
(2) “Amada mía, no quieras turbar mi reposo, ¿no me has dicho que tú quieres sufrir en lugar
mío, y que quieres sufrir en tu humanidad todo lo que Yo debía sufrir en la mía si estuviera
viviente, intentando reconfortar mis miembros sufrientes con tus sufrimientos, sufriendo tú para
dejarme libre? Por eso mientras tú sufres Yo reposo”.
(3) Y mientras esto decía se ha dormido más profundamente, y ha desaparecido. Esto que
me ha dicho son mis continuas intenciones en mis sufrimientos.
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