(4) Después ha agregado: “Hija mía, quiero que seas más precisa, más exacta, que
manifiestes todo al escribir, porque muchas cosas las omites, si bien tú las tomas sin escribir,
pero muchas servirán para los demás”.
(5) Yo al oír esto he quedado confundida, porque ciertamente lo hago, pero es tanta la
repugnancia de escribir, que sólo los milagros que sabe hacer la obediencia pueden vencerme,
porque de mi voluntad no sería buena para escribir ni siquiera una coma.
(6) Sea todo para gloria de Dios y para mi confusión.
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7-15
Mayo 6, 1906
Dios es alimento y vida del alma.
(1) Continuando mi habitual estado, ha venido el bendito Jesús con un pan en la mano, como
si me quisiera fortalecer, porque por sus continuas privaciones me siento tan mal, que parece
que sólo un hilo de vida me mantenga viva, y que bajo este hilo quedaría incinerada y consumida.
Después de haberme fortificado con aquel pan me ha dicho:
(2) “Hija mía, así como el pan material es alimento y vida del cuerpo, y no hay partícula del
cuerpo que no reciba vida de este pan, así Dios es alimento y vida del alma, y no debe haber
partícula que no tome vida y alimento de Dios, esto es, animar a todo sí mismo en Dios, como
nutrir sus deseos en Dios, los afectos, las inclinaciones, el amor, hacerlos tomar vida y alimento
en Dios, de modo que ningún otro alimento debería gustar que Dios solo, pero, ¡oh, cuántos
hacen que sus almas se alimenten de toda clase de porquerías!”
(3) Dicho esto ha desaparecido y me he encontrado dentro de una iglesia, y parecía que varias
personas decían: “¡Maldito, maldito! Como si quisieran maldecir al Señor bendito, y también a
las mismas criaturas. Yo no sé cómo comprendía todo el peso de aquellas maldiciones, como si
significaran destrucción de Dios y de ellos mismos, y yo lloraba amargamente por estas
maldiciones. Después veía en el altar a un sacerdote que celebraba, como si fuera Nuestro
Señor, que yendo en medio de aquellos que habían dicho esas maldiciones, con voz solemne y
con autoridad ha dicho: “¡Maledicti, maledicti! Esto lo ha dicho al menos por una veintena de
veces o más, y mientras esto decía, parecía que caían muertas miles y miles de personas, quién
por revolución, quién por terremotos, quién en el fuego y quién en el agua, y me parecía que
estos castigos eran precursores de las cercanas guerras. Yo lloraba, y Él acercándose a mí me
ha dicho:
(4) “Hija mía, no temas, a ti no te maldigo, más bien te digo: “¡Bendita mil y mil veces! Llora y
reza por estos pueblos”.
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7-16
Mayo 7, 1906
Jesús no quiere salir del interior de Luisa.
(1) Esta mañana, habiendo recibido la comunión, veía al bendito Jesús en mi interior y le
decía: “Amado mío, sal de ahí, ven fuera a fin de que te pueda estrechar, besar y hablarte”. Y Él
haciéndome una señal con la mano me ha dicho:
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