hombre estaba cansado de sí mismo, porque sin Dios no siente la fuerza de continuar la vida.
¡Oh Dios, cuántos castigos y cuántos miles de personas serán victimas de estos flagelos!
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7-9
Marzo 13, 1906
Si el alma no puede estar sin Jesús, es
señal que ella es necesaria a su amor.
(1) Esta mañana, el bendito Jesús no venía, y yo decía entre mí: “Señor, ¿no ves como siento
que me falta la vida? Siento tanta necesidad de Ti, que si Tú no vienes siento que se destruye
mi ser, no me niegues lo que me es absolutamente necesario; no te pido besos, caricias, favores,
sino sólo lo que me es de necesidad”. Mientras esto decía me he encontrado toda absorbida en
Él, de tal manera perdido todo mi ser, que no podía hacer ni ver otra cosa que lo que hacía y
veía Él mismo. Me sentía dichosa, feliz, todas mis potencias adormecidas, como uno que va al
fondo del mar, donde todo es agua, y si hace por mirar, mira el agua; si habla, el agua le impide
la palabra y le entra hasta las vísceras; si quiere oír, sólo el murmullo de las aguas le entra por
las orejas, con esta diferencia, que en el mar hay peligro de perder la vida, y no se siente ni
dichosa ni feliz, en cambio en Dios se readquiere la Vida Divina, la felicidad y bienaventuranza.
Entonces el bendito Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, si tú no puedes estar sin Mí, y tanto te soy necesario, es señal de que tú eres
necesaria a mi amor, porque según uno se vuelve necesario a otro, es señal que aquél es
necesario al otro; por eso, si bien alguna vez parece que no debo venir y tú te fatigas, y veo la
necesidad que tienes de Mí, y según crece en ti la necesidad, crece también en Mí, y digo entre
Mí: Voy a ella a tomar este alivio a mi Amor, y es por eso que después de que te has fatigado,
Yo vengo”.
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7-10
Abril 17, 1906
Dios armará los elementos en contra del hombre.
(1) Esta mañana me la he pasado mal, me encontraba fuera de mí misma y no veía otra cosa
que fuego, parecía que se abría la tierra y amenazaba con tragarse ciudades, montes y hombres,
era como si el Señor quisiera destruir la tierra, pero en modo especial en tres diferentes puntos,
uno distante del otro, y alguno de estos en Italia; parecían tres bocas volcánicas, que alguna
hacía salir fuego e inundaba las ciudades, y donde se abría la tierra y sucedían horribles
sacudidas de terremotos; yo no entendía bien si estaba sucediendo ahora o deberá suceder en
el futuro. Cuánta ruina, y la causa de todo esto es únicamente el pecado, y el hombre no quiere
rendirse, parece que se ha puesto contra Dios, y Dios armará los elementos en contra del
hombre, el agua, el fuego, el viento y tantas otras cosas, y estos harán morir a muchísimos .
¡Qué espanto, qué horror! Me sentía morir al ver todas estas escenas dolorosas, hubiera querido
sufrir cualquier cosa para aplacar al Señor. Entonces Él se ha hecho ver, pero, ¿quién puede
decir cómo? Le he dicho alguna cosa para aplacarlo, pero no me prestaba atención y después
me ha dicho:
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