6-136
Octubre 16, 1905
Cuanto más el alma se acerca al amor
de Dios, más perderá las virtudes.
(1) Habiendo leído un libro que trataba de las virtudes, mirándome a mí misma estaba
pensativa porque no veía en mí ninguna virtud; si no fuera sólo porque quiero amarlo, lo quiero,
lo amo, y quiero ser amada por Jesús bendito, nada, nada existiría en mí de Dios. Ahora,
encontrándome en mi habitual estado, mi adorable Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, cuanto más el alma llega al término, para acercarse a la fuente de todo bien,
cual es el verdadero y perfecto amor de Dios, donde todo quedará sumergido y sólo el amor
existirá para ser el motor de todo, así el alma perderá todas las virtudes que ha practicado en el
viaje, para encerrar todo en el amor y reposarse de todo para sólo amar; ¿no pierden todo los
bienaventurados por sólo amar? Así el alma, mientras más camina, menos siente el diverso
trabajo de las virtudes, porque el amor invistiéndolas todas, las convierte todas en sí, teniéndolas
en sí mismo en reposo, como tantas nobles princesas, trabajando él sólo y dándoles vida a
todas, y mientras el alma no las advierte, en el amor las encuentra todas, pero más bellas, más
puras, más perfectas, más ennoblecidas, y si el alma las advierte es señal de que están divididas
del amor. Como por ejemplo, uno recibe una orden, y el alma ejercita la obediencia por obedecer
al que da la orden para adquirir la virtud, para sacrificar la voluntad propia, y tantas otras razones
que puede haber; ahora, haciendo así se advierte que se ejercita la obediencia, se siente la
fatiga, el sacrificio que lleva consigo esta virtud. Otra obedece, no por obedecer al que da la
orden, ni por otras razones, pero sabiendo que Dios se disgustaría por su desobediencia, ve a
Dios en aquél que ordena, y por amor suyo sacrifica todo y obedece. El alma no advierte que
obedece, sino sólo que ama, porque sólo por amor ha obedecido, de otra manera habría
desobedecido lo mismo, y así de todo lo demás. Por eso, ánimo en el camino, que por cuanto
más se camina, tanto más rápido saborearás la bienaventuranza eterna del único y verdadero
amor, aun desde aquí”.
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6-137
Octubre 18, 1905
El todo está en acrecentar el amor, y estarse cercano a Jesús.
(1) Esta mañana encontrándome en mi habitual estado, ha venido Jesús de improviso y me
ha dicho:
(2) “Hija mía, qué tontería, hasta en las cosas santas piensan en cómo contentarse a sí
mismos, si en las cosas santas me hacen a un lado, ¿dónde encontraré Yo un lugar en las
acciones de mis criaturas? ¡Qué engaño! Mientras que el todo está en que las acciones sean
precedidas por el amor, en llevarlas a cabo, reunir cuantas más cosas pueda para acrecentar el
amor, y estarse tan cercano a Mí para beber de la fuente de mi amor, para sumergirse todo en
mi amor. Sin embargo, ¡qué error! Hacen todo de manera diversa”.
(3) Dicho esto ha desaparecido.
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