6-125
Agosto 20, 1905
La Gracia toma tantas imágenes en torno al alma,
por cuantas son las perfecciones y virtudes divinas.
(1) Esta mañana el bendito Jesús al venir me ha dicho:
(2) “Hija mía, si el alma en todas sus acciones obra todo por Dios y para agradar sólo a Dios,
la gracia entra por todas las partes en el alma, como una casa cuando están abiertos balcones,
puertas, ventanas, la luz del sol entra por todas partes y goza toda la plenitud de la luz, así el
alma goza toda la plenitud de la luz divina. Y esta luz con la correspondencia del alma va
siempre aumentando, hasta convertirse toda ella en luz; pero si después hace diversamente, la
luz entra por las fisuras y en el alma todo es tinieblas. Hija mía, a quien me da todo, doy todo,
por lo cual mi Gracia, no siendo el alma capaz de recibir todo junto mi Ser, toma tantas imágenes
en torno al alma por cuantas son mis perfecciones y virtudes, así que toma la imagen de la
belleza y comunica la luz de la belleza en el alma; la imagen de la sabiduría, y comunica la luz
de la sabiduría; la imagen de la bondad, y comunica la bondad; la imagen de la santidad, de la
justicia, de la fuerza, de la potencia, de la pureza, y le comunica la luz de la santidad, de la
justicia, fuerza, potencia y pureza, y así de todo lo demás; así que el alma está adornada no por
un sol, sino por tantos soles por cuantas son mis perfecciones, y estas imágenes están en torno
de cada alma, sólo que para quien está abierta y corresponde, están todas en actividad,
trabajando; para quien no, están como adormecidas para aquellas almas, así que poco o nada
pueden emplear su actividad”.
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6-126
Agosto 22, 1905
Quien divide con Jesús el peso de sus sufrimientos,
esto es, el trabajo de la Redención, viene a participar
de las ganancias del trabajo de la Redención.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, en cuanto ha venido mi adorable Jesús me ha
transportado fuera de mí misma, y me participaba sus sufrimientos. Después me ha dicho:
(2) “Hija mía, cuando dos personas se dividen el peso de un trabajo, juntas dividen la paga
que reciben por aquel trabajo, y tanto uno como otro pueden hacer bien a quien quieran con
aquella paga. Entonces, dividiendo tú Conmigo el peso de mis sufrimientos, esto es, el trabajo
de mi Redención, vienes a participar en la ganancia del trabajo de la Redención; y siendo
dividida entre Yo y tú la paga de nuestras penas, Yo puedo hacer bien a quien quiero, en general
y también en modo especial; así tú, eres libre de hacer bien a quien quieras con la paga que a
ti te corresponde. Esta es la ganancia de quien divide Conmigo mis penas, que sólo es
concedido al estado de víctima, y la ganancia de quien le está más cercano, porque estando
cerca, más fácilmente participa de los bienes que uno posee; por eso hija mía, alégrate cuando
más te participo mis penas, porque más grande será la porción de tu paga”.
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