serán ante Mí de igual peso”. De acuerdo a la dosis de amor que contiene una acción, aunque
sea indiferente, así se aumenta el peso, porque Yo no miro la obra, sino la intensidad del amor
que el obrar contiene, por eso no quiero ningún fastidio en ti, sino siempre paz, porque los
fastidios, las turbaciones, es siempre el amor propio que quiere salir a reinar, o el enemigo para
hacer daño”.
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6-123
Agosto 9, 1905
Efectos de la paz y de la turbación.
(1) Continuando mi habitual estado, me sentía un poco turbada, y el bendito Jesús al venir
me ha dicho:
(2) “Hija mía, el alma en paz y que todo su ser tiende a Mí, gotea de su alma gotas de luz que
caen sobre mis vestidos y forman mi adorno; por el contrario, el alma turbada gotea tinieblas y
forman el adorno diabólico. Y no sólo esto, sino que la turbación impide el camino a la gracia, y
vuelve inútil a la criatura para obrar el bien”.
(3) Después ha agregado: “Si el alma a cada cosa se turba, es señal de que está llena de sí
misma; si a una cosa que le sucede se turba y a otra no, es señal de que tiene alguna cosa de
Dios, pero hay muchas vacíos por llenar; si nada la turba, es señal de que toda está llena de
Dios. ¡Oh! Cuánto mal hace la turbación al alma, hasta rechazar a Dios y llenarla toda de sí
misma”.
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6-124
Agosto 17, 1905
Toda la gloria de un alma, es oír decir que de todo
lo que tiene, nada es suyo, sino todo es de Dios.
(1) Continuando mi habitual estado veía a la Reina Mamá que decía a nuestro Señor: “Venga,
venga a su jardín a deleitarse.” Pareciendo que me señalaba a mí. Yo al oír esto me sentía
llena de vergüenza y decía entre mí: “Yo no tengo ni pizca de bien, ¿cómo se podrá deleitar?
Mientras esto pensaba el bendito Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, ¿por qué te ruborizas? Toda la gloria de un alma es oír decir que todo lo que
tiene, nada es suyo, sino que todo es de Dios. Y Yo en correspondencia le digo que todo lo que
es mío es suyo”.
(3) Y mientras esto decía, parecía que mi pequeño jardín hecho por Él mismo, se unía con el
suyo grandísimo que tenía en su corazón, y se hacían uno sólo y nos deleitábamos juntos, y
después me he encontrado en mí misma.
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